Beligoy ya tiene hartos a todos: crecen las quejas por el arbitraje en el fútbol fueguino
Dirigentes y técnicos de distintas ligas locales se sumaron a las críticas contra el árbitro principal. Desde Falcioni hasta Barros Schelotto, las denuncias se acumulan y ponen en alerta a las autoridades deportivas de Tierra del Fuego.
El malestar con el desempeño arbitral de Beligoy ya es abierto y transversal en el fútbol de Tierra del Fuego. Lo que comenzó como murmuraciones aisladas se convirtió en una catarata de quejas públicas que involucra a técnicos de renombre y dirigentes de peso en las ligas de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.
El último en expresarse fue José Luis Falcioni, quien denunció irregularidades en el arbitraje del último fin de semana. Sus declaraciones se sumaron a las de Guillermo Barros Schelotto, el Cacique Medina, Mauricio Pellegrino, Nicola Russo, Daniel Vila y Walter Di Carlo, entre otros. Todos coinciden en señalar fallos reiterados que afectan el desarrollo de los partidos y, en algunos casos, el resultado final.
En Río Grande, donde la Liga local concentra la mayor cantidad de equipos industriales y barriales, varios presidentes de clubes pidieron reuniones urgentes con la Asociación Fueguina de Fútbol. “No es un problema de un solo partido, es sistemático”, afirmó un directivo que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias. s de Tribunales Deportivos confirmaron que ya se presentaron al menos cinco actas formales de protesta en las últimas tres semanas.
Desde la UNTDF, donde se dictan carreras relacionadas con el deporte y la gestión, docentes consultados señalaron que la falta de transparencia en la designación de árbitros genera desconfianza en todo el ecosistema. “Cuando el árbitro principal pierde credibilidad, el hincha deja de ir a la cancha y los sponsors se alejan”, explicó un entrenador de la liga de Tolhuin que participa en los Juegos Fueguinos.
El tema trasciende lo deportivo y toca la fibra social de la provincia. En una temporada marcada por el alto costo de vida y la dificultad para sostener los clubes, un arbitraje cuestionado termina siendo un problema más que los dirigentes deben resolver con recursos escasos. En Ushuaia, donde el turismo y el deporte amateur conviven, varios clubes de montaña y fútbol barrial expresaron su hartazgo en asambleas recientes.
Ante el volumen de reclamos, crece la especulación sobre una posible remoción de Beligoy. Sin embargo, las mismas voces advierten: “Ojo con quién ponen en su lugar”. s cercanas a la AFA provincial indicaron que el reemplazante debería contar con experiencia probada y, sobre todo, independencia respecto de los grandes clubes. Hasta el momento no hay nombres en danza, pero se menciona la necesidad de un árbitro que haya pasado por las ligas del interior y conozca las realidades de la isla.
Mientras tanto, la Asociación Fueguina de Fútbol mantiene silencio oficial. Solo trascendió que se analizarán las filmaciones de los partidos más conflictivos y que se buscará dialogar con los técnicos denunciantes antes de tomar cualquier decisión. En las canchas, el clima es de tensión: jugadores y cuerpos técnicos evitan hablar en zona mixta por miedo a sanciones, pero en los vestuarios el tema es único.
El caso Beligoy deja en evidencia un problema estructural del fútbol local que va más allá de una persona. La provincia, que apuesta al deporte como herramienta de contención social y desarrollo juvenil, no puede permitirse que la desconfianza arbitral termine alejando a la gente de las tribunas. Queda por ver si las autoridades deportivas actuarán con la celeridad que el hartazgo general reclama.