Sociedad

Burkina Faso es una excusa: la Selección prioriza festejos sobre la seriedad del rival

La selección nacional de Burkina Faso arribó apenas horas antes del amistoso ante Argentina. La organización del encuentro priorizó shows y rodaje de juveniles por sobre la preparación competitiva.

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Potrero de tierra de barrio con un arco improvisado sin red
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La selección de Burkina Faso llegó a Buenos Aires en la madrugada de este sábado, apenas unas horas antes del partido amistoso que disputará frente a la Selección Argentina. El dato no es menor y vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en la organización de estos encuentros: la seriedad con la que se toman los rivales.

En un contexto donde el equipo nacional viene de una seguidilla de compromisos y con varios juveniles convocados para sumar minutos, la AFA y los organizadores parecen haber optado por privilegiar el espectáculo y los festejos por sobre la competencia propiamente dicha. El resultado es un rival que, literalmente, aterriza con el tiempo justo para salir a la cancha.

Desde Ushuaia hasta Río Grande, los hinchas fueguinos que siguieron el partido por televisión se preguntaron lo mismo que muchos otros: ¿esto es serio? Burkina Faso, un seleccionado africano con historia en eliminatorias mundialistas y con jugadores en ligas europeas, merecía al menos una llegada con 48 horas de antelación para aclimatarse, entrenar y preparar el encuentro con dignidad.

El problema no es nuevo. En los últimos años, varios amistosos de la Selección han tenido este mismo patrón: rivales lejanos que viajan en condiciones precarias o con plazos mínimos, mientras el show de medio tiempo, las camisetas conmemorativas y los tributos a exjugadores ocupan el centro de la escena. Es comprensible que la AFA busque generar ingresos y dar rodaje a los más jóvenes, pero no a cualquier precio.

En Tierra del Fuego, donde el fútbol amateur y los valores del deporte se viven con intensidad en cada barrio y en las ligas locales de Ushuaia y Río Grande, este tipo de situaciones genera ruido. Los clubes de la provincia saben bien lo que cuesta preparar un partido: traslado, alimentación, descanso y entrenamiento. Ver que a nivel selección se relaja ese estándar resulta llamativo.

El partido se disputó igual, con el público disfrutando del show y algunos minutos para los pibes. Pero detrás queda la sensación de que Burkina Faso fue apenas una excusa para llenar una fecha FIFA. Es un tema que la AFA debería corregir de cara a los próximos compromisos, especialmente si se busca mantener el prestigio que la Selección ganó en los últimos años.

Desde la perspectiva provincial, estos amistosos también sirven para medir el interés del fueguino por la celeste y blanca. Cuando el rival llega en condiciones dignas y el partido tiene real competencia, la audiencia y el entusiasmo crecen. Cuando parece más un evento de marketing que un duelo futbolístico, el impacto es otro.

Habrá que ver cómo sigue esta agenda de amistosos. Lo que está claro es que, más allá de los resultados, la forma en que se organizan estos partidos dice mucho del respeto hacia el fútbol y hacia los rivales. Burkina Faso no fue más que la excusa que dejó al descubierto un problema que urge corregir.

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