Centolla fueguina: de las profundidades al plato, el valor que genera empleo y exportación
La centolla patagónica es uno de los productos premium del mar fueguino. Conocé su ciclo productivo, el impacto en el empleo local y los desafíos para sostener su pesca responsable en Tierra del Fuego.
La centolla fueguina, también conocida como centolla patagónica (Lithodes santolla), representa uno de los recursos pesqueros más valiosos de la provincia. Desde las frías aguas del Canal Beagle y el Atlántico Sur, este crustáceo llega a mesas de alto nivel en Europa, Estados Unidos y Asia, generando divisas y, sobre todo, trabajo estable para cientos de familias fueguinas.
A diferencia de la langostino o la merluza, la centolla requiere un manejo extremadamente cuidadoso. Su ciclo biológico es lento: los machos tardan entre 8 y 10 años en alcanzar la talla mínima legal de captura (135 mm de ancho de caparazón). Esa lentitud obliga a una gestión estricta para evitar el colapso que sufrió la centolla de Alaska en décadas pasadas. En Tierra del Fuego, el manejo se basa en cuotas anuales individuales transferibles (CITC) que asigna el Consejo Federal Pesquero y que la provincia administra con datos de la Subsecretaría de Pesca.
El proceso productivo comienza en los barcos fresqueros que operan principalmente desde el puerto de Ushuaia. Las embarcaciones salen por períodos de 15 a 30 días y utilizan trampas o nasas selectivas que minimizan la captura incidental. Una vez a bordo, las centollas se mantienen vivas en tanques con circulación constante de agua de mar. En tierra, las plantas procesadoras de Ushuaia y Río Grande realizan el cocido, desmembra y envasado. La mayoría de la producción se exporta congelada, ya sea como patas cocidas o como carne extraída en conservas de alta calidad.
Según datos de AFARTE y del sector pesquero, la centolla genera alrededor de 450 puestos directos entre flota y plantas, a los que se suman otros 200 indirectos en logística, mantenimiento y servicios portuarios. En años de buena cuota, la facturación supera los 40 millones de dólares. Ese ingreso es clave en una provincia donde el empleo industrial electrónico depende de un subrégimen que siempre está bajo análisis en Buenos Aires.
La diversificación productiva que pregona el gobierno provincial encuentra en la centolla un caso concreto. Mientras la electrónica de Tierra del Fuego (Mirgor, Newsan, BGH) enfrenta competencia asiática y renegociaciones arancelarias, la pesca de alto valor como la centolla, la vieira y el langostino permite sostener salarios por encima de la media provincial. Un operario de planta de centolla con experiencia cobra, entre sueldo básico y adicionales por zona, cerca de 650 mil pesos mensuales en la actualidad, según registros de la UOM Seccional Río Grande.
Sin embargo, el futuro del recurso no está exento de amenazas. El cambio climático ya se siente: la acidificación de los océanos afecta la formación del exoesqueleto de los crustáceos juveniles. Además, la presión de la pesca ilegal en aguas cercanas a Malvinas genera preocupación entre los capitanes locales. Desde la Cámara de Armadores Pesqueros de Tierra del Fuego piden mayor presencia de la Prefectura y mayor financiamiento para los programas de investigación del INIDEP que monitorean el stock.
En las plantas procesadoras de Ushuaia se observa otro fenómeno: la profesionalización del personal. Muchas trabajadoras que hace diez años entraban como temporarias hoy son jefas de línea y capacitan a nuevos empleados. Ese know-how es uno de los activos más difíciles de reemplazar. Cuando la cuota se reduce, como ocurrió en la temporada 2022-2023 por decisión precautoria del CFp, las suspensiones se sintieron fuerte en el sector servicios de la capital provincial.
La centolla también es parte de la identidad gastronómica fueguina. En los restaurantes de Ushuaia y Tolhuin aparece en menús de degustación junto al cordero patagónico y la trucha del Fagnano. Pero el grueso de la producción nunca llega a la góndola local: se exporta casi en su totalidad. Esa realidad genera un debate recurrente en la Legislatura: ¿debería haber un porcentaje mínimo de producto que quede para el consumo interno a precio accesible?
Desde el punto de vista ambiental, la pesca de centolla es considerada de bajo impacto cuando se realiza con nasas. Las normas de la Ley Provincial 1.148 de Pesca Responsable exigen que los barcos tengan observadores a bordo y que se devuelvan al mar los ejemplares hembra y los machos sublegales. El cumplimiento de estas reglas es auditado tanto por autoridades provinciales como por certificadoras internacionales que permiten el ingreso a mercados exigentes como la Unión Europea.
Mirar la centolla desde el ángulo productivo y laboral permite entender mejor por qué la pesca no es un tema secundario en Tierra del Fuego. Mientras en Buenos Aires se discute el RIGI y los incentivos para Vaca Muerta, en el sur el recurso renovable que genera empleo genuino y divisas sin subsidios millonarios es el mar. La centolla, con su lento crecimiento y alto valor, obliga a pensar a largo plazo: cada decisión de cuota que se toma hoy define cuántas familias van a tener trabajo dentro de una década.
El desafío que viene es mejorar la trazabilidad con tecnología. Proyectos piloto de blockchain para certificar origen y captura legal ya se probaron en otras pesquerías patagónicas. Si se aplican a la centolla fueguina, podrían abrir puertas a mercados premium que pagan sobreprecios por sostenibilidad. Al mismo tiempo, se necesita inversión en investigación para entender cómo la temperatura del mar y la disponibilidad de alimento están modificando los ciclos reproductivos del crustáceo.
Para el trabajador de Río Grande o Ushuaia, la centolla no es solo un producto de exportación. Es el recibo de sueldo que llega todos los meses, el plan de jubilación que se construye con años de mar y el orgullo de formar parte de una cadena que empieza en 400 metros de profundidad y termina en un plato en Madrid o Nueva York. Mantener ese recurso vivo y rentable es, en definitiva, una de las formas más concretas de defender el empleo fueguino más allá de la Ley 19.640.