Energía y Mar

Chubut lidera la transición energética con el parque eólico más grande del país

El gobernador Ignacio Torres inauguró el mayor complejo eólico nacional, que aportará 300 MW al sistema interconectado y refuerza el rol de la Patagonia en la generación de energías renovables. Desde Tierra del Fuego se sigue con atención el avance de la eólica austral.

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El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, acompañó este viernes la inauguración del parque eólico más grande del país, un hito que posiciona a la provincia patagónica como líder indiscutido en la generación de energía renovable a escala nacional.

El complejo, que suma 300 megavatios de potencia instalada, representa una inversión superior a los 400 millones de dólares y se integra al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Con este nuevo parque, Chubut eleva su capacidad eólica total a más de 1.000 MW, consolidando su rol estratégico en la transición energética del país.

Desde Ushuaia, el avance de la eólica en la región austral se sigue con especial atención. En Tierra del Fuego, donde el gas invernal y el offshore de la Cuenca Austral siguen siendo la columna vertebral de la matriz energética provincial, el desarrollo de parques eólicos en Chubut abre interrogantes sobre posibles sinergias futuras, especialmente en materia de exportación de energía limpia y desarrollo de cadenas de valor compartidas.

El parque inaugurado cuenta con 75 aerogeneradores de última generación, cada uno con una altura de buje superior a los 100 metros. Su factor de capacidad proyectado supera el 45 %, uno de los más altos del país, gracias a los vientos constantes de la meseta chubutense. Según datos oficiales, el complejo evitará la emisión de aproximadamente 500.000 toneladas de CO₂ al año, equivalentes a retirar de circulación más de 100.000 autos.

La obra generó más de 800 empleos directos durante su construcción y se estima que en operación mantendrá unos 120 puestos de trabajo calificado. Esto cobra relevancia en un contexto provincial donde la industria petrolera tradicional enfrenta desafíos de declinación natural en varios yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge.

Torres destacó durante el acto que “la energía eólica no es un discurso, es una política de Estado que genera empleo genuino, divisas y soberanía energética”. El mandatario provincial también señaló que el RIGI (Régimen de Incentivos a la Gran Inversión) ha sido clave para destrabar proyectos de esta envergadura, un instrumento que en Tierra del Fuego también se sigue de cerca para el desarrollo del offshore en la Cuenca Austral y el proyecto Fénix de Total Austral.

Desde la perspectiva fueguina, el liderazgo chubutense en materia eólica refuerza la necesidad de avanzar en una estrategia energética integral para la Patagonia. Mientras Chubut apuesta fuerte por la eólica, Tierra del Fuego mantiene su foco en el gas natural —especialmente el gas invernal que abastece al NEA— y en el potencial del offshore, donde Terra Ignis y sus socios internacionales tienen planes de exploración en bloques cercanos al límite interprovincial.

Especialistas consultados coinciden en que ambos recursos no son excluyentes. La eólica puede complementar la generación térmica basada en gas y permitir una mayor eficiencia en el uso de los recursos hidrocarburíferos, especialmente en períodos de menor demanda estival. En ese sentido, la interconexión entre las provincias patagónicas adquiere cada vez mayor relevancia.

El parque eólico inaugurado forma parte de un paquete de inversiones que incluye también la ampliación de líneas de transmisión de 500 kV, necesarias para evacuar la energía generada sin restricciones. Según datos del sector, la Patagonia concentra hoy más del 65 % de la capacidad eólica instalada del país, un porcentaje que podría superar el 75 % hacia 2030 si se concretan los proyectos en carpeta en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

En la provincia más austral, el parque eólico de Ushuaia y los estudios de factibilidad para nuevos complejos en cercanías de Tolhuin y Río Grande ya habían marcado un camino. La inauguración en Chubut acelera esa agenda y pone sobre la mesa la discusión sobre cómo articular la matriz energética regional de cara a la demanda creciente de litio, hidrógeno verde y exportaciones energéticas.

Para el fueguino que trabaja en la cadena de valor energética —ya sea en la Cuenca Austral, en el puerto de Ushuaia o en las plantas electrónicas que fabrican componentes—, estos desarrollos no son lejanos. Refuerzan la idea de que la soberanía también se construye con empleo calificado, regalías previsibles y diversificación de la matriz productiva.

El próximo desafío será la integración regional. Autoridades de Tierra del Fuego y Chubut ya mantuvieron reuniones técnicas para evaluar la posibilidad de compartir infraestructura de transmisión y conocimiento en operación y mantenimiento de parques eólicos. Todo indica que la energía del viento patagónico se ha convertido en un factor geopolítico y económico de primer orden en el sur del país.

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