Sociedad

El entramado de los arbitrajes en el fútbol argentino: el VAR no resuelve y el problema se profundiza

En AFA reconocen que la crisis arbitral empeora pero no se implementan cambios. Tapia y Toviggino sostienen a Beligoy en medio de un año marcado por los escándalos.

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Pelota de futbol apoyada en el cesped de un estadio vacio con las tribunas desenfocadas al atardecer
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El sistema arbitral del fútbol argentino atraviesa uno de sus peores momentos. A pesar de la implementación del VAR hace varios años, los errores, las polémicas y las acusaciones de favoritismos no sólo no han disminuido, sino que parecen haberse acentuado con el paso del tiempo.

En la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) existe conciencia plena de que el problema se agrava, pero por el momento no se vislumbran modificaciones estructurales. Tanto Claudio Tapia como Pablo Toviggino, dos de las figuras de mayor peso en la conducción, continúan respaldando a Federico Beligoy al frente de la comisión arbitral.

El 2026 quedará marcado como un año cargado de escándalos arbitrales. Distintos protagonistas del ámbito futbolístico han terminado “en llamas” por decisiones controvertidas que afectaron directamente el desarrollo de los torneos, tanto en la Liga Profesional como en el ascenso.

El VAR, que llegó al país con la promesa de aportar mayor justicia y transparencia, se convirtió en parte del entramado de las quejas. Lejos de resolver las situaciones dudosas de manera clara y rápida, muchas veces genera más confusión por la interpretación subjetiva de las imágenes y por la falta de criterios unificados.

Según el informe de Olé, las ayudas arbitrales y las inconsistencias en la aplicación de las reglas se repiten fecha tras fecha. Jugadores, técnicos y dirigentes coinciden en que el nivel de los arbitrajes viene en caída libre y que la confianza en el sistema está prácticamente rota.

Pese a los reiterados pedidos de cambios profundos —desde la capacitación hasta la rotación de árbitros y la incorporación de más tecnología—, la conducción de la AFA optó por mantener el statu quo. Beligoy sigue al frente y, por ahora, no hay indicios de que se vaya a producir una renovación en el departamento arbitral.

Esta continuidad genera malestar en varios clubes, que ven cómo las polémicas arbitrales influyen en la tabla de posiciones y en el ánimo de los planteles. En un fútbol argentino cada vez más competitivo y con intereses económicos de por medio, la falta de credibilidad en los árbitros afecta directamente la percepción de los hinchas.

El debate sobre si se necesita un cambio de timón en el arbitraje argentino parece postergado una vez más. Mientras tanto, los escándalos siguen acumulándose y el “entramado” descripto por los propios actores del fútbol se vuelve cada vez más espeso.

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