Sociedad

El plan de Boca en 1967: financió, construyó y donó 24 escuelas en el país

Bajo la presidencia de Alberto J. Armando, el club xeneize llevó adelante un ambicioso proyecto social que impactó en la educación argentina. En el Día del Maestro, se recuerda esta iniciativa que combinó fútbol, gestión y compromiso con la comunidad.

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Una mesa sanitaria con algodón y frascos sin etiquetas en una sala de espera de centro de salud, vista en tres cuartos, profundidad de campo suave

En un año marcado por el auge del fútbol argentino y las transformaciones sociales, Boca Juniors no solo jugaba en la cancha. Bajo la presidencia de Alberto J. Armando, el club de La Boca ejecutó en 1967 un plan sin precedentes: financiar, construir y donar 24 escuelas primarias en distintas provincias del país.

La iniciativa surgió como una forma de retribuir a la sociedad el apoyo que el club recibía de sus hinchas y socios. En una época donde el acceso a la educación pública era un desafío en muchas regiones, especialmente en zonas rurales y periféricas, el proyecto se convirtió en un hito que combinaba la pasión por el deporte con un fuerte compromiso social.

Según registros de la época y testimonios de historiadores del club, el plan contemplaba la construcción de establecimientos educativos completos, con aulas, patios y mobiliario básico. Cada escuela fue diseñada con estándares de la época, adaptados a las necesidades locales, y posteriormente donadas al Estado nacional o provincial para su funcionamiento inmediato.

El financiamiento provino de una combinación de recursos propios del club, aportes de socios y campañas específicas que involucraron a la hinchada. Armando, un dirigente visionario que ya había impulsado la construcción del estadio actual de Boca, vio en esta acción una manera de fortalecer el vínculo entre la institución y el pueblo argentino.

El impacto no fue solo edilicio. En comunidades donde muchas veces faltaban edificios escolares dignos, estas 24 escuelas permitieron que miles de niños accedieran a una educación de calidad. El proyecto se extendió por varias provincias, priorizando aquellas con mayor déficit educativo, y se completó en un tiempo récord para la magnitud de la obra.

En Tierra del Fuego, aunque ninguna de las escuelas se construyó directamente en la provincia, la noticia fue recibida con admiración. En una época en la que la isla luchaba por consolidar su sistema educativo con la llegada de nuevas familias, iniciativas como esta servían de ejemplo de cómo el deporte podía generar un cambio concreto en la sociedad.

Historiadores del club destacan que el plan de 1967 no fue una acción aislada, sino parte de una política más amplia de responsabilidad social que Boca mantenía desde hacía años. El Día del Maestro, que se celebra cada 11 de septiembre, resulta una fecha propicia para recordar este legado que va más allá de los títulos deportivos.

A más de cinco décadas de distancia, el proyecto sigue siendo un ejemplo de cómo una institución deportiva puede trascender su rol recreativo y convertirse en motor de desarrollo social. En un contexto actual donde el costo de vida y el acceso a la educación siguen siendo temas sensibles para las familias fueguinas, mirar al pasado ayuda a valorar aquellas acciones que pusieron a la niñez en el centro de la escena.

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