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Emilio Sáez y una cadena solidaria transformaron la vida de “Pelusa”, histórico vecino de Tolhuin

Un empresario local reunió a vecinos, comerciantes y voluntarios para sacar de la precariedad extrema a un poblador de casi 80 años. La historia, que se viralizó a través de FM Aire Libre, muestra cómo la solidaridad concreta puede cambiar una vida en el corazón de la isla.

Publicado el 26 de julio de 2026, 03:05 hs

Emilio Sáez junto a Pelusa, el histórico vecino de Tolhuin, en su nueva vivienda reformada
Red 23 Noticias

Una iniciativa solidaria impulsada por el empresario Emilio Sáez logró cambiar por completo la realidad de José “Pelusa” Alarcón, un vecino histórico de Tolhuin que, a sus casi 80 años, vivía en condiciones de extrema precariedad.

La historia comenzó a difundirse a través de FM Aire Libre, donde se relató la dura situación que atravesaba Pelusa: una vivienda precaria, sin las condiciones mínimas para pasar el invierno fueguino, con problemas de salud y aislamiento. El relato conmovió a la comunidad y rápidamente se armó una red de ayuda que involucró a vecinos, comerciantes, empresas y voluntarios de la localidad.

“Cuando vi la nota no lo pensé dos veces. Tolhuin es una comunidad chica donde todos nos conocemos de alguna forma. Si no ayudamos entre nosotros, ¿quién lo va a hacer?”, expresó Sáez en diálogo con este medio. El empresario fue el motor de la cadena solidaria que en pocas semanas consiguió materiales de construcción, mano de obra, electrodomésticos, ropa, alimentos y hasta una asistencia médica coordinada.

En menos de un mes, la casa de Pelusa fue completamente refaccionada: se repararon paredes, se colocó aislación térmica, se instaló un sistema de calefacción adecuado, se renovaron sanitarios y se equipó la cocina. Además, se entregaron medicamentos, una cama ortopédica y se coordinó el acompañamiento de personal de salud del municipio para el seguimiento de sus patologías crónicas.

Vecinos que participaron en las tareas contaron que el propio Pelusa no podía creer lo que estaba ocurriendo. “Lloraba como un chico cuando vio la casa terminada. Decía que nunca imaginó que tanta gente se iba a acordar de él”, relataron. La iniciativa no solo mejoró su calidad de vida sino que, según los que lo conocen, le devolvió las ganas de seguir adelante.

Desde la Municipalidad de Tolhuin se reconoció el esfuerzo privado y se ofreció articular con áreas sociales para dar continuidad al acompañamiento. El intendente Daniel Harrington destacó que “este tipo de acciones demuestran que la solidaridad no tiene color político y que, cuando la comunidad se une, los resultados son concretos”.

La historia de Pelusa se convirtió en un ejemplo en las tres ciudades de la provincia. En las redes sociales, decenas de usuarios compartieron el antes y después de la vivienda y del propio vecino, que ahora puede recibir visitas con dignidad y pasar el invierno con calefacción y abrigo.

Emilio Sáez, quien evitó hablar de su rol protagónico, insistió en que el mérito es colectivo: “Acá no hay un héroe. Hay mucha gente que puso lo que pudo: desde el que donó una lamparita hasta el que trabajó gratis los fines de semana. Eso es Tolhuin”.

La experiencia dejó varias enseñanzas en una provincia donde el costo de vida y las dificultades para acceder a la vivienda son temas permanentes. Muestra, además, que las radios comunitarias como FM Aire Libre siguen cumpliendo un rol fundamental al visibilizar realidades que muchas veces quedan fuera de la agenda oficial.

Pelusa, por su parte, ya tiene una rutina distinta. Camina por el centro de Tolhuin, saluda a los vecinos que lo ayudaron y, según cuentan, hasta volvió a sonreír. Su caso se suma a otras experiencias solidarias que, aunque no siempre llegan a los medios, ocurren silenciosamente en los barrios de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.

En una isla donde el invierno pone a prueba a los más vulnerables, esta cadena de ayuda demuestra que, cuando la voluntad se organiza, el fin del mundo puede ser también el comienzo de una nueva historia para quien más lo necesita.

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