INTA y Producción buscan herramientas biológicas contra la velocilla en Tierra del Fuego
El Ministerio de la Producción provincial y el INTA avanzan en el desarrollo de agentes biológicos para controlar la Hieracium pilosella, una maleza que amenaza la ganadería y la biodiversidad fueguina.
El Ministerio de la Producción de Tierra del Fuego y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pusieron en marcha un proyecto conjunto para desarrollar herramientas biológicas que permitan controlar la proliferación de la Hieracium pilosella, conocida localmente como velocilla o pilosela.
Esta maleza invasora, originaria de Europa, se ha expandido en los pastizales de la isla y representa una amenaza directa para la productividad ganadera y la conservación de la biodiversidad. Su capacidad de reproducción y su resistencia a métodos convencionales de control obligan a buscar alternativas sostenibles y amigables con el ambiente extremo del sur argentino.
Según los especialistas, la velocilla compite fuertemente con las especies nativas y reduce la disponibilidad de forraje para el ganado ovino y bovino, actividad clave en el sector rural de Río Grande y Tolhuin. En un contexto donde la provincia busca diversificar y fortalecer su matriz productiva, el control efectivo de esta invasora se vuelve estratégico.
El proyecto se enmarca en una línea de trabajo más amplia de innovación tecnológica aplicada al sector agropecuario fueguino. Funcionarios del Ministerio y técnicos del INTA están evaluando la introducción de agentes biológicos —como insectos o patógenos específicos— que ataquen selectivamente a la Hieracium pilosella sin afectar otras especies vegetales ni el equilibrio ecológico.
“Ampliar la matriz productiva también implica proteger lo que ya tenemos y recuperar áreas degradadas”, explicaron desde el Ministerio. En ese sentido, el desarrollo de estas herramientas biológicas se presenta como una apuesta a largo plazo que combina investigación aplicada, cuidado ambiental y mejora de la competitividad del campo local.
Los trabajos se encuentran en etapa de investigación y validación en campo. Se espera que en los próximos meses se concreten ensayos controlados para medir la eficacia y la seguridad de los agentes seleccionados. De resultar exitosos, podrían escalarse a nivel provincial e incluso generar conocimiento transferible a otras regiones patagónicas afectadas por malezas invasoras.
Desde el sector ganadero se sigue con atención el avance del proyecto. Productores consultados coinciden en que la presencia de velocilla ha complicado el manejo de los campos, aumentando costos y reduciendo la carga animal por hectárea. Una solución biológica representaría un alivio económico y una mejora en la sustentabilidad de la actividad.
El INTA, con su larga trayectoria en la región, aporta experiencia en el estudio de ecosistemas fríos y en el manejo integrado de plagas. La colaboración con el Ministerio de la Producción refuerza el compromiso de ambas instituciones con la innovación como motor de desarrollo provincial.
Este tipo de iniciativas también dialogan con los objetivos de preservación del entorno natural fueguino, donde la introducción de especies exóticas invasoras es uno de los principales desafíos ambientales. Controlar la pilosela sin recurrir a herbicidas de amplio espectro resulta clave para mantener la calidad de los suelos y el agua en una provincia que basa parte de su identidad en su entorno casi prístino.