Jaurías de perros asilvestrados preocupan a ganaderos de Neuquén
El avance de grupos de perros ferales genera pérdidas en la producción ganadera del norte neuquino. Productores reclaman medidas concretas ante un problema que se agrava año tras año.
La presencia cada vez más frecuente de jaurías de perros asilvestrados genera alarma entre los ganaderos del norte de Neuquén. Los animales, que han perdido el contacto con el ser humano y viven en estado feral, atacan ovejas, cabras y terneros, ocasionando pérdidas económicas que varios productores califican como “insostenibles”.
Según testimonios recogidos en la zona de Chos Malal y Las Lajas, los ataques se concentran principalmente durante la noche y en los meses de invierno, cuando la escasez de presas naturales empuja a las jaurías a acercarse a los campos productivos. Un criador de la zona relató que en lo que va del año ya perdió más de 40 ovejas, cifra que representa un golpe duro para economías familiares que viven de la cría extensiva.
El problema no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos tres años. Especialistas en fauna silvestre explican que muchos de estos perros provienen de abandonos en áreas rurales o periurbanas, donde se reproducen sin control. Una vez asilvestrados, forman grupos jerárquicos que pueden llegar a diez o más individuos, con una capacidad de caza coordinada que los hace particularmente efectivos.
Desde la Secretaría de Producción de Neuquén reconocen la preocupación del sector ganadero y aseguran que se están evaluando herramientas de manejo. Entre las opciones que se barajan figuran campañas de castración masiva en zonas de interfaz urbano-rural, control de la tenencia responsable y, en casos extremos, extracción selectiva de jaurías conflictivas. Sin embargo, los productores reclaman acciones más inmediatas y coordinadas con las autoridades provinciales y municipales.
El conflicto también genera tensión con sectores ambientalistas y defensores de animales, que se oponen a cualquier forma de control letal. Videos virales en redes sociales muestran enfrentamientos entre cazadores y activistas, lo que complejiza aún más la búsqueda de consensos. Científicos consultados por diferentes medios coinciden en que la solución debe combinar educación, esterilización y manejo poblacional, evitando soluciones simplistas que podrían afectar otras especies nativas.
En paralelo, los ganaderos de la zona norte neuquina piden que se declare la emergencia por predación canina, lo que permitiría acceder a fondos específicos para indemnizaciones y programas de control. Hasta el momento, no hay una respuesta oficial concreta a ese pedido.
El caso neuquino no es aislado: en otras provincias patagónicas como Río Negro y Chubut también se reportan aumentos de ataques similares, lo que sugiere que el problema se está extendiendo en el sur del país.