Sociedad

La Bombonera vibró con un cancionero completo dedicado a River y a la Copa

La hinchada de Boca festejó el triunfo que lo pone puntero con cánticos que incluyeron dedicatorias al rival de la Superclásico y la obsesión por la Copa Libertadores. El Templo fue una fiesta de principio a fin.

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La Bombonera
(CC BY-SA 4.0)

La Bombonera se convirtió una vez más en el termómetro perfecto del estado anímico de Boca Juniors. El viernes por la noche, con el triunfo que le permitió saltar a la punta del campeonato, las tribunas no pararon de alentar y el cancionero popular reflejó tanto la bronca con River como la ilusión renovada por la Copa Libertadores.

Desde el ingreso de los equipos, el estadio se vio colmado por un público que no dejó de empujar. Los primeros cánticos fueron los clásicos de bienvenida al equipo, pero rápidamente aparecieron las dedicatorias directas al Millonario, a quien volverán a enfrentar en poco tiempo por el Superclásico. “River, River, vos sos la dictadura”, “Bosteros” y varias versiones del “decime qué se siente” retumbaron en las cuatro tribunas.

El gol que abrió el marcador desató una ola de euforia que se tradujo en nuevos cantos. La hinchada recordó los tiempos difíciles y celebró el presente con “somos de la gloriosa, la doce”, mientras que el nombre de Diego Martínez fue coreado con fuerza. No faltaron las menciones a los referentes del plantel actual, con aplausos especiales para los que volvieron a vestir la azul y oro.

Pensando en la Copa, la obsesión apareció una y otra vez. “Vamos Boca, vamos a la Copa”, “La Copa Libertadores es nuestra” y “Se viene la séptima” fueron de las frases más repetidas durante el segundo tiempo. La hinchada ya sueña con volver a la gloria continental y lo expresó sin filtro en cada pausa del partido.

Tampoco faltaron los clásicos que hacen a la identidad boquense: “Boca es mi religión”, “La 12 no se va” y el histórico “Dale campeón, la Copa hay que ganar”. Cada gol rival fue respondido con más volumen, como si el público entendiera que el aliento era tan importante como lo que pasaba dentro de la cancha.

Al finalizar el encuentro, con los tres puntos asegurados y la punta del torneo en el bolsillo, La Bombonera entonó un último tramo de fiesta. Los jugadores se acercaron a las tribunas y recibieron el reconocimiento de una hinchada que ya cuenta los días para el Superclásico y que mantiene la mirada firme en la Copa.

En Río Grande y Ushuaia, miles de fueguinos siguieron el partido a través de las transmisiones y se sumaron virtualmente a la fiesta. Porque aunque el frío patagónico sea intenso, el calor de La Bombonera se siente en cada rincón de la provincia cuando Boca juega con todo.

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