Malvinas Y Antártida

La historia detrás de la bandera de Malvinas que mostraron los jugadores argentinos

La bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” que flameó en la celebración tras eliminar a Inglaterra del Mundial 2026 tiene un origen improvisado y profundamente fueguino. La pieza, que recorrió miles de kilómetros hasta llegar a los pies de Messi y compañía, une la pasión futbolera con la causa de soberanía que late en el extremo sur.

Publicado el 16 de julio de 2026, 16:40 hs

Jugadores de la Selección argentina desplegando una bandera de Malvinas con la leyenda 'Las Malvinas son argentinas'
El Sureño (Surenio)

La imagen dio la vuelta al mundo: tras el triunfo por penales ante Inglaterra que clasificó a la Selección argentina a los cuartos de final del Mundial 2026, varios jugadores se abrazaron bajo una bandera azul y blanca con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. Lo que pocos saben es que esa bandera no formaba parte del equipamiento oficial de la AFA ni fue confeccionada en Buenos Aires. Nació en Ushuaia y llegó a las manos de los futbolistas por una cadena de favores y casualidades tan sureña como la causa que representa.

Todo comenzó en junio de 2025, cuando un grupo de veteranos de Malvinas de la provincia, junto con la Agrupación Gauchos de Malvinas, decidió enviar un presente simbólico a la concentración nacional en Miami. La idea era simple: que los jugadores sintieran el apoyo de los fueguinos en un partido cargado de historia. La bandera fue confeccionada en un taller textil de la capital fueguina por la artesana local Laura Almirón, quien bordó a mano la leyenda con hilos que resisten el viento patagónico.

“Queríamos que llevara el espíritu de la isla, no solo el mensaje. Por eso incluimos el contorno de las islas tal como las dibujan nuestros chicos en la escuela”, contó Almirón días después del partido. La pieza midió dos metros por uno y medio, tamaño ideal para viajar doblada en una valija sin llamar demasiado la atención en los controles aeroportuarios.

Desde Ushuaia, la bandera voló primero a Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas. Allí fue recibida por un ex combatiente que mantiene contacto directo con un miembro del cuerpo técnico de la Selección. El veterano, que prefirió mantener su nombre en reserva por pedido del jugador que finalmente la exhibió, la entregó en mano en el hotel de concentración. “No fue planificado que apareciera justo después del partido contra Inglaterra. Fue el destino, o quizás la justicia poética”, relató el intermediario a este medio.

La bandera permaneció guardada en el vestuario durante toda la fase de grupos. Según contaron fuentes cercanas al plantel, Lionel Messi fue quien decidió que se usara solo en caso de enfrentar a los ingleses. Cuando llegó el cruce en octavos, la pieza apareció en el banco de suplentes envuelta en una bolsa negra. Al término del partido, después de los penales que sellaron el 4-3 a favor de Argentina, varios jugadores la tomaron casi de manera espontánea.

El video del festejo, donde se ve a Enzo Fernández, Julián Álvarez y Rodrigo De Paul sosteniendo la tela mientras gritan el clásico “¡Malvinas argentinas!”, se viralizó en cuestión de minutos. En Tierra del Fuego la repercusión fue inmediata. En Río Grande, Ushuaia y Tolhuin las redes sociales se llenaron de mensajes de orgullo. “Es la primera vez que la causa malvinera llega tan alto en un Mundial”, celebró el veterano de Malvinas Juan Carlos Garcés, quien vio el partido en el Centro de Veteranos de Río Grande.

Desde la Gobernación de Tierra del Fuego, el gobernador Gustavo Melella destacó el gesto. “Más allá del fútbol, lo que hicieron nuestros jugadores es poner en el centro del escenario mundial lo que para nosotros es política de Estado: la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y el espacio antártico argentino”, expresó a través de un comunicado.

La bandera, que ya forma parte de la historia del deporte nacional, regresará a la provincia. Según confirmaron fuentes cercanas al plantel, será donada al Museo Malvinas de Ushuaia, donde se exhibirá junto a otras reliquias que conectan el deporte con la memoria colectiva fueguina.

Mientras tanto, en las escuelas de la provincia los docentes aprovecharon el momento para reforzar la enseñanza de la causa malvinera. En una clase de quinto grado del Colegio Nacional de Ushuaia, los alumnos dibujaron su propia versión de la bandera que vio el mundo entero. Laura Almirón, la artesana que la cosió, ya recibió pedidos de réplicas desde diferentes puntos del país.

El gesto de los jugadores no fue una provocación, como intentaron instalar algunos medios ingleses. Fue, simplemente, la expresión natural de un sentimiento que en Tierra del Fuego se respira todos los días del año. Una bandera improvisada, hecha con amor sureño, que terminó ondeando en uno de los escenarios más importantes del deporte mundial y recordándole al planeta que, para los argentinos, Malvinas nunca fue solo una canción de cancha.

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