La pobreza en Tierra del Fuego alcanza al 25,9% y afecta a 48 mil fueguinos
Según el INDEC, en el primer semestre de 2026 la incidencia de la pobreza en Ushuaia y Río Grande se ubicó en el 25,9%, lo que equivale a unas 48 mil personas. La indigencia también registró un leve aumento en la provincia.
La pobreza en Tierra del Fuego alcanzó el 25,9% de la población durante el primer semestre de 2026, lo que representa unas 48 mil personas afectadas en las ciudades de Ushuaia y Río Grande, según los datos difundidos este viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El informe sobre incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos del país muestra que, en el caso fueguino, la cifra se mantiene prácticamente estable en comparación con el semestre anterior, aunque se ubica por encima del promedio nacional que se ubicó en 24,3%.
En términos absolutos, los 48 mil fueguinos en situación de pobreza equivalen a más de uno de cada cuatro habitantes de las dos principales ciudades de la provincia. La indigencia, por su parte, se ubicó en el 7,1%, lo que implica un leve incremento respecto de los valores registrados a fines de 2025.
Desde el punto de vista institucional, estas cifras llegan en un contexto de fuerte presión sobre las finanzas provinciales y municipales. La coparticipación federal, la recaudación de AREF y los recursos propios de Ushuaia y Río Grande se convierten en variables centrales para la contención social que ejecutan tanto la Gobernación como las intendencias.
El dato cobra especial relevancia en Río Grande, donde el parque industrial y el empleo registrado en la industria electrónica y metalmecánica suelen actuar como amortiguador. Sin embargo, la caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, sumada al incremento del costo de vida en la zona austral, explican la persistencia de estos guarismos.
En Ushuaia, el turismo y la administración pública concentran gran parte de la actividad económica, pero la estacionalidad y el impacto de la inflación en los precios de bienes básicos —especialmente el gas invernal y los alimentos— inciden directamente sobre los sectores más vulnerables.
Tolhuin, que no forma parte del relevamiento del INDEC en este informe, suele mostrar indicadores similares o ligeramente superiores según los relevamientos locales que realiza la municipalidad y organismos provinciales.
Desde la Casa de Gobierno se viene insistiendo en que la provincia destina más del 40% de su presupuesto al gasto social, incluyendo planes alimentarios, subsidios al transporte y programas de vivienda. No obstante, legisladores de la oposición sostienen que la falta de una política integral de generación de empleo genuino y la dependencia de transferencias nacionales limitan el impacto de esas medidas.
El INDEC mide la pobreza a través de la Canasta Básica Total (CBT), que en el caso de una familia tipo en la región patagónica supera ampliamente los valores del centro del país por el diferencial de precios en vivienda, transporte y alimentos. En el primer semestre de 2026, la CBT para una familia de cuatro miembros en Tierra del Fuego se estimó en torno a los 1,2 millones de pesos mensuales.
La indigencia, medida por la Canasta Básica Alimentaria (CBA), afectaría a unas 14 mil personas en los dos aglomerados relevados. Este dato refleja el aumento de la demanda en comedores comunitarios y merenderos gestionados por organizaciones sociales y municipios.
Para el segundo semestre del año, el Gobierno provincial espera que la reactivación de la obra pública y los acuerdos paritarios en el sector público y privado contribuyan a mitigar la situación. Sin embargo, analistas locales advierten que el impacto de las políticas nacionales de ajuste fiscal y la evolución de la inflación serán determinantes para el comportamiento de estos indicadores en 2027.
El dato expone una vez más la vulnerabilidad estructural de la economía fueguina, fuertemente condicionada por su lejanía geográfica, el costo energético y la dependencia de subsidios y regímenes promocionales. Para el fueguino común, esto se traduce en mayores dificultades para cubrir la canasta básica, acceder a vivienda digna y sostener el consumo de bienes esenciales durante el largo invierno austral.