Líbano aprueba ley de amnistía tras 35 años, un día después de abolir la pena de muerte
El Parlamento libanés dio luz verde a la primera amnistía desde el fin de la guerra civil, beneficiando a miles de presos. La medida llega apenas 24 horas después de la histórica derogación de la pena capital.
El Parlamento del Líbano aprobó este miércoles 12 de agosto una ley de amnistía general, la primera desde que terminó la guerra civil en 1990. La iniciativa fue sancionada solo un día después de que los legisladores abolieran de manera definitiva la pena de muerte en el país.
La norma, que había sido impulsada por distintos bloques parlamentarios, busca descongestionar las cárceles libanesas y resolver casos pendientes de la posguerra. Según fuentes oficiales citadas por agencias internacionales, beneficiará a más de 3.000 presos, entre ellos personas condenadas por delitos menores, algunos vinculados a los conflictos de las últimas décadas y otros detenidos por causas políticas o de seguridad.
La aprobación se produjo en una sesión extraordinaria marcada por intensos debates. Parlamentarios de distintas confesiones –cristianos, suníes, chiitas y drusos– coincidieron en la necesidad de cerrar capítulos del pasado, aunque sectores de la oposición advirtieron sobre los riesgos de impunidad en casos graves de corrupción, terrorismo o violaciones a los derechos humanos.
La ley excluye expresamente a condenados por delitos de lesa humanidad, asesinatos con alevosía y ciertos crímenes financieros de gran magnitud, según el texto final que se difundió tras la votación. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos locales como Legal Agenda cuestionaron que la redacción final sea demasiado amplia y pueda dejar fuera del alcance de la justicia a responsables de graves abusos cometidos durante la guerra civil y en los años posteriores.
Este movimiento llega en un contexto de profunda crisis económica, institucional y de seguridad en Líbano. El país atraviesa una de sus peores etapas desde la posguerra, con colapso bancario, inflación descontrolada y tensiones crecientes en la frontera sur con Israel. En ese marco, el Gobierno y el Parlamento buscan señales de distensión interna que permitan recomponer la convivencia entre las distintas comunidades.
La abolición de la pena de muerte, aprobada el martes, había sido celebrada por organismos internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Líbano se convierte así en el país número 113 del mundo en eliminar este castigo de su legislación, aunque en la práctica la pena capital no se aplicaba desde hace más de una década.
Analistas locales consultados por medios de Beirut sostienen que ambas medidas forman parte de un paquete de gestos reformistas impulsados por el primer ministro Najib Mikati y apoyados por el presidente del Parlamento, Nabih Berri. El objetivo sería generar confianza en la sociedad civil y facilitar eventuales negociaciones con acreedores internacionales y el Fondo Monetario Internacional.
Desde la Asociación de Derechos Humanos en Líbano advirtieron que una amnistía mal diseñada podría repetir errores del acuerdo de Taif de 1989, que puso fin a la guerra civil pero dejó sin castigo a la mayoría de los responsables de crímenes cometidos entre 1975 y 1990. “La reconciliación no puede construirse sobre el olvido forzoso”, señalaron en un comunicado.
La ley entrará en vigencia una vez que sea promulgada por el presidente de la República, Joseph Aoun, quien asumió el cargo en 2025 tras un largo vacío institucional. Fuentes del Palacio Presidencial indicaron que la firma se producirá en los próximos días.
Para miles de familias libanesas, la medida representa alivio inmediato: presos enfermos, jóvenes detenidos por protestas de 2019 y personas que llevan años en prisión preventiva sin juicio podrán recuperar su libertad. Sin embargo, el desafío ahora será evitar que esta amnistía se convierta en una nueva fuente de divisiones en una sociedad que aún arrastra las heridas de casi dos décadas de conflicto armado.