Marines estadounidenses en Ushuaia: Melella opta por el diálogo mientras el peronismo habla de violación
La llegada de efectivos de la Infantería de Marina de EE.UU. a la capital fueguina generó fuerte malestar en sectores del peronismo local, que denuncian una afectación a la soberanía. El gobernador Gustavo Melella, en cambio, priorizó la vía diplomática y el diálogo.
La presencia de un contingente de marines estadounidenses en Ushuaia volvió a encender el debate sobre soberanía en Tierra del Fuego. El hecho, ocurrido en las últimas horas, generó duras críticas desde el peronismo local, que lo interpreta como una violación a la integridad territorial, mientras el gobernador Gustavo Melella eligió un tono dialoguista y evitó la confrontación directa.
Según se pudo reconstruir, los efectivos norteamericanos llegaron en el marco de actividades conjuntas con la Armada Argentina, con foco en cooperación logística y entrenamiento en ambiente extremo, algo que se viene repitiendo en los últimos años en la región más austral del país. Sin embargo, la escala en el puerto de Ushuaia fue leída por referentes peronistas como un avance inaceptable en un territorio sensible por su cercanía al Atlántico Sur y la Antártida.
Desde el PJ fueguino y sectores afines a la oposición provincial se difundieron comunicados que hablan explícitamente de “violación soberana” y exigen explicaciones al gobierno nacional y al provincial. “No podemos naturalizar la presencia de fuerzas extranjeras en nuestro suelo sin un debate profundo sobre los alcances y los límites”, señalaron s consultadas por este medio.
El gobernador Melella, en cambio, optó por un perfil bajo y dialoguista. Desde su entorno indicaron que el tema se está abordando a través de los canales diplomáticos formales y que la prioridad es mantener la relación con el gobierno nacional y con Estados Unidos en el marco del respeto a los tratados internacionales. “Melella no va a confrontar por confrontar; prefiere manejar estos temas con prudencia”, explicaron allegados al mandatario.
Este contraste refleja las diferencias internas que existen en Tierra del Fuego sobre cómo manejar la cuestión de la soberanía en la práctica. Mientras una parte del arco político exige posiciones más firmes y visibles, el oficialismo provincial apuesta a la gestión silenciosa y al diálogo, incluso en temas tan sensibles como la presencia militar extranjera en la provincia que alberga la Base Naval Integrada y es puerta de entrada al continente blanco.
La llegada de marines no es un hecho aislado. En los últimos años se han intensificado las actividades de cooperación con fuerzas de países aliados en el Atlántico Sur, especialmente en materia de control marítimo, búsqueda y rescate y logística antártica. Ushuaia se posiciona cada vez más como hub logístico polar, lo que genera tanto oportunidades económicas como debates políticos.
Desde la Casa de Gobierno fueguina aseguran que cualquier actividad se realiza bajo estricto cumplimiento de la legislación nacional y los acuerdos bilaterales vigentes. Sin embargo, la oposición peronista insiste en que estos operativos deben ser informados y debatidos en la Legislatura provincial, especialmente cuando involucran personal militar de una potencia extrarregional.
El tema se suma a otras tensiones recientes entre el gobierno provincial y sectores nacionales respecto de la política exterior y la defensa en el extremo sur. Para muchos fueguinos, la soberanía no es solo un concepto histórico ligado a Malvinas, sino una cuestión cotidiana que se juega en el puerto, en la Base Naval y en cada decisión que se toma sobre quiénes transitan por aguas y territorio provinciales.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensa ni la Cancillería nacional emitieron comunicados oficiales sobre el alcance exacto de la visita de los marines. Desde la redacción de El Diario seguiremos de cerca el desarrollo del tema y sus repercusiones en las tres ciudades de la provincia.