Mujer de 54 años dio a luz en Grecia a una niña de un embrión congelado hace 22 años
Christina Rapti-Tzelepi se convirtió en madre nuevamente tras perder a su hijo de 21 años en un accidente. El nacimiento ocurrió en Grecia con un embrión criopreservado desde 2004.
Una mujer de 54 años se convirtió en madre de una niña gracias a un embrión que permaneció congelado durante más de 22 años. El caso, que ocurrió en Grecia, genera reflexiones sobre los límites de la medicina reproductiva y la criopreservación de embriones.
Christina Rapti-Tzelepi recurrió a uno de los embriones que su familia había congelado en 2004 durante un tratamiento de fertilización asistida. El nacimiento se produjo recientemente y la pequeña se encuentra en perfecto estado de salud, según los reportes médicos.
El contexto familiar agrega una capa de emoción a la noticia. Apenas un año antes de iniciar aquel tratamiento de fertilidad, la mujer había perdido a su hijo de 21 años en un trágico accidente de tránsito. Aquella pérdida marcó profundamente a la familia y motivó la decisión de preservar embriones para un posible futuro embarazo.
Especialistas en reproducción asistida consultados por la redacción explicaron que este caso no es el primero a nivel mundial, pero sí uno de los que involucra un período de criopreservación más prolongado. En Tierra del Fuego, donde el acceso a estas tecnologías es limitado y muchas familias deben viajar al continente o al exterior, el hecho genera interés tanto por sus implicancias médicas como éticas.
La criopreservación de embriones es una práctica cada vez más frecuente en tratamientos de fertilidad. Los embriones se congelan a temperaturas muy bajas y pueden permanecer viables durante décadas. Sin embargo, en la Argentina y en la provincia, la legislación regula estrictamente su uso, almacenamiento y eventual donación, temas que suelen generar debate en la Legislatura y en los ámbitos sanitarios locales.
Médicos fueguinos consultados indicaron que, si bien el sistema público provincial no cuenta con bancos de embriones de larga duración como los de algunos países europeos, cada vez más parejas locales optan por la congelación en centros privados de Buenos Aires o del exterior. El caso griego vuelve a poner en agenda la discusión sobre hasta qué edad es recomendable la maternidad asistida y qué controles se deben aplicar.
Desde la Asociación Fueguina de Ginecología y Obstetricia se recordó que los riesgos de un embarazo en mujeres mayores de 50 años son elevados, tanto para la madre como para el bebé, aunque los avances en medicina perinatal han mejorado notablemente los pronósticos. En Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, los equipos de salud siguen de cerca estos desarrollos para orientar mejor a las familias que consultan sobre fertilidad.
El nacimiento de la niña en Grecia se produce en un momento en que la provincia discute mejoras en la cobertura de tratamientos de fertilidad asistida. Organizaciones de la sociedad civil y legisladores han planteado la necesidad de ampliar el acceso en el sistema público, especialmente para parejas con dificultades para concebir y que no pueden afrontar los altos costos de los procedimientos privados.
Si bien el caso de Christina Rapti-Tzelepi es excepcional por el tiempo de congelación del embrión y la edad de la madre, ilustra las posibilidades que ofrece la tecnología actual y las decisiones personales que muchas familias deben enfrentar ante pérdidas irreparables.