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Myriam Martínez reapareció junto a Walter Vuoto seis meses después de su dura renuncia al PJ

La legisladora provincial de FORJA, que en abril había denunciado falta de diálogo, concentración de poder y un 98% de desacuerdo con la conducción de Vuoto, participó este martes de la inauguración de la nueva sede del Partido Justicialista en Río Grande.

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Myriam Martínez reapareció junto a Walter Vuoto seis meses después de su dura renuncia al PJ
Red 23 Noticias

La política fueguina volvió a mostrar una escena que pone en cuestión la consistencia entre las declaraciones públicas y las acciones posteriores de sus protagonistas.

Myriam Martínez, legisladora provincial por FORJA, reapareció este martes 28 de octubre junto al presidente del Partido Justicialista de Tierra del Fuego, Walter Vuoto, durante la inauguración de la nueva sede partidaria en Río Grande. El hecho ocurre apenas seis meses después de que la misma dirigente presentara su renuncia a la vicepresidencia del PJ con cuestionamientos de alto voltaje contra la conducción.

En abril de 2026, Martínez había anunciado que no compartía “las decisiones, los métodos ni las formas de conducción” de Vuoto. Sus críticas no se limitaron a disidencias tácticas: la legisladora aseguró que mantenía un 98 % de desacuerdo con la línea partidaria, denunció la falta de participación de las autoridades, dijo desconocer las decisiones internas y afirmó que el partido había quedado “concentrado en manos de unos pocos”.

Una de sus frases más recordadas fue: “El partido se lo llevaron a la casa”. Con esa expresión, Martínez cuestionó directamente la institucionalidad del justicialismo fueguino y el ejercicio del poder por parte de Walter Vuoto. En aquel momento presentó su alejamiento como una decisión de coherencia política, argumentando que no podía avalar prácticas que consideraba incompatibles con sus convicciones.

Sin embargo, la imagen de este martes en Río Grande volvió a reunirla públicamente con el mismo dirigente al que había criticado con tanta dureza. Hasta el momento no trascendió una explicación pública de Martínez sobre qué cambió en estos seis meses, qué acuerdos se alcanzaron o de qué manera se superaron las diferencias que ella misma calificó de casi irreconciliables.

En política, las revisiones de posición, los diálogos y los acuerdos son moneda corriente. Pero cuando una ruptura se plantea como cuestión de principios y se comunica con semejante contundencia, la posterior recomposición exige, al menos, una aclaración equivalente. No se trata solo de una fotografía o de la asistencia a un acto partidario: está en juego la credibilidad de una dirigente que ocupa una banca en la Legislatura provincial en representación de FORJA.

Las posiciones de Martínez no son un asunto exclusivamente interno del PJ. Como legisladora, sus definiciones forman parte de su conducta pública y responden ante la ciudadanía fueguina. La confianza en los representantes se construye, entre otras cosas, sobre la coherencia entre lo que se denuncia, las decisiones que se adoptan y los compromisos que se sostienen en el tiempo.

Si las diferencias que motivaron su renuncia fueron efectivamente superadas, corresponde que la legisladora informe mediante qué cambios concretos y acuerdos se produjo esa recomposición. Si persisten, su presencia junto a Vuoto genera interrogantes aún mayores.

Myriam Martínez tiene derecho a modificar su posición. Lo que resulta más difícil de aceptar es que la opinión pública olvide lo que ella misma expresó con tanta gravedad hace apenas seis meses. Cuando las convicciones se presentan como innegociables pero luego parecen adaptarse a las necesidades del momento, lo que se compromete no es solo la coherencia personal de una dirigente: es la confianza ciudadana en el valor de la palabra política.

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