Sociedad

Polémica por perros de trineo en Ushuaia: entre el turismo y el bienestar animal

Vecinos y organizaciones animalistas vuelven a cuestionar la actividad de mushers en el Cerro Castor y alrededores de Ushuaia. Críticas por condiciones de los animales y contraprestaciones económicas para la ciudad.

Publicado el 19 de julio de 2026, 21:35 hs

Perros de trineo en la nieve del Cerro Castor cerca de Ushuaia
Infofueguina

La polémica por el uso de perros de trineo en Ushuaia se reavivó esta semana tras nuevas denuncias de vecinos y protectoras animalistas que cuestionan las condiciones en las que se desarrollan estas actividades turísticas en el Cerro Castor y zonas aledañas.

Desde hace varios años, la práctica de “mushing” forma parte de la oferta turística fueguina, especialmente durante la temporada invernal. Los paseos en trineo tirados por huskies siberianos y otras razas polares atraen a cientos de visitantes que llegan a la capital fueguina atraídos por la nieve y la experiencia antártica. Sin embargo, el debate sobre el bienestar de los animales no cesa.

Organizaciones como Huellas Patagónicas y vecinos autoconvocados presentaron nuevamente quejas ante la Municipalidad de Ushuaia y la Secretaría de Ambiente provincial. “Los perros pasan largas horas encadenados, expuestos a temperaturas extremas y con espacios reducidos”, afirmó Laura Gómez, referente de una de las agrupaciones consultada por este medio.

Desde el sector turístico, los operadores defienden la actividad argumentando que los animales están debidamente cuidados, vacunados y que el mushing respeta estándares internacionales. “Estos perros están criados para trabajar en la nieve, es parte de su naturaleza. Además, generan empleo directo e indirecto en Ushuaia”, señaló Martín Pérez, titular de una de las empresas que ofrece paseos en trineo.

Según datos de la Secretaría de Turismo municipal, durante la última temporada alta unos 1.800 turistas realizaron esta actividad, dejando un ingreso aproximado de 12 millones de pesos solo en servicios de mushing. La cifra se suma al impacto económico general del Cerro Castor, que emplea a más de 400 personas en temporada.

La ordenanza municipal 4.567/2018 regula la actividad de perros de trineo en el ejido urbano y establece requisitos sanitarios, de alojamiento y límites de trabajo. Sin embargo, desde las organizaciones animalistas sostienen que la norma es insuficiente y que los controles son escasos. “No hay un registro claro de cuántos animales participan ni de las horas diarias de trabajo. Tampoco se audita el estado nutricional ni el estrés de los perros”, agregaron.

El año pasado, un proyecto de ordenanza que buscaba prohibir el uso de animales vivos en atracciones turísticas fue rechazado en el Concejo Deliberante tras un intenso debate. En aquella oportunidad, el bloque del PJ y parte de los concejales de la UCR votaron en contra argumentando que la prohibición afectaría la economía local y el empleo de decenas de familias.

Desde la Intendencia de Ushuaia confirmaron que se realizarán nuevas inspecciones conjuntas con personal de Ambiente y Veterinaria durante las próximas semanas. “Estamos abiertos al diálogo con todas las partes. La actividad turística es clave para la ciudad, pero no puede desarrollarse a costa del maltrato animal”, expresó el secretario de Turismo, Sebastián Ibarra.

El debate trasciende lo local. En otros destinos patagónicos como El Calafate y Bariloche también existen cuestionamientos similares, aunque con menor intensidad. Organizaciones nacionales como AnimaNaturalis han pedido al Ministerio de Turismo de la Nación que establezca un marco regulatorio unificado.

Mientras tanto, los mushers locales piden que no se criminalice la actividad. “Muchos de nosotros criamos a estos perros como parte de la familia. Invertimos miles de dólares en su alimentación, atención veterinaria y entrenamiento. Sin esta actividad, muchos de estos animales simplemente no existirían”, señaló un criador que prefirió mantener el anonimato.

El conflicto pone en evidencia la tensión entre dos miradas sobre Ushuaia: la de una ciudad que busca diversificar su oferta turística más allá de los cruceros antárticos y la de quienes priorizan el bienestar animal por encima de los ingresos económicos. Por ahora, la actividad continúa, pero con la mirada cada vez más atenta de vecinos, turistas y autoridades.

Desde este medio seguiremos de cerca las inspecciones anunciadas y cualquier novedad que surja en torno a esta polémica que ya lleva más de una década en Tierra del Fuego.

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