Proyecto para proteger cetáceos en el Canal Beagle busca regular avistajes y navegación
Un grupo de legisladores provinciales presentó una iniciativa para establecer un régimen específico de protección de ballenas, orcas y delfines en el Canal Beagle, con énfasis en el control de las actividades turísticas y el tránsito marítimo.
Un proyecto de ley ingresó formalmente a la Legislatura provincial con el objetivo de crear un régimen de protección integral de cetáceos en el Canal Beagle y sus áreas de influencia. La iniciativa, impulsada por legisladores de diferentes bloques, busca regular las actividades que podrían afectar a las poblaciones de ballenas, orcas, delfines y otros mamíferos marinos que frecuentan estas aguas fueguinas.
Según los fundamentos del proyecto, el Canal Beagle representa un hábitat crítico para varias especies de cetáceos, especialmente durante los meses de verano y otoño. La ballena franca austral, el yubarta y distintas especies de delfines utilizan estas aguas para alimentación, reproducción y cría. El crecimiento exponencial del turismo de avistaje de fauna marina y el aumento del tráfico marítimo comercial y científico ponen en riesgo su conservación.
"No se trata de prohibir las actividades económicas, sino de ordenarlas para que sean sustentables en el tiempo", sostuvieron los autores del texto. El proyecto propone la creación de un área de manejo especial que incluiría zonas de exclusión temporal, corredores de navegación controlados y límites estrictos al número de embarcaciones que pueden realizar avistajes simultáneos.
Entre las medidas concretas que contempla el régimen se encuentran:
- Establecimiento de distancias mínimas de aproximación a los cetáceos (100 metros para embarcaciones turísticas y 200 metros para buques de mayor porte).
- Prohibición de alimentar, tocar o nadar con los animales.
- Obligación de contar con guías certificados y equipos de monitoreo acústico en las salidas de avistaje.
- Creación de un fondo provincial destinado al estudio, monitoreo y rescate de cetáceos varados.
- Coordinación con Prefectura Naval, el Municipio de Ushuaia y el Parque Nacional Tierra del Fuego.
Desde el sector turístico, algunos operadores consultados mostraron cautela. Si bien coinciden en la necesidad de proteger el recurso, advierten que regulaciones excesivamente restrictivas podrían afectar la viabilidad económica de las empresas que operan en Ushuaia, principal puerto de embarque hacia la Antártida y destino de cruceros que incluyen el avistaje de cetáceos en sus programas.
El proyecto también contempla sanciones administrativas que van desde multas de hasta 500 mil pesos hasta la suspensión o cancelación de permisos de navegación en caso de reincidencia. Los recursos recaudados por estas multas se destinarían íntegramente al fondo de protección y monitoreo.
Especialistas consultados destacan que el Canal Beagle forma parte de un corredor migratorio clave en el Atlántico Sur. Datos del último censo realizado por el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) indican que la población de ballenas francas australes en la zona ha mostrado una recuperación lenta pero sostenida desde la prohibición de su caza comercial en la década de 1970. Sin embargo, el incremento del ruido submarino y el riesgo de colisiones con embarcaciones siguen siendo las principales amenazas.
La iniciativa será tratada en las comisiones de Recursos Naturales y Turismo de la Legislatura. De aprobarse, Tierra del Fuego se sumaría a otras jurisdicciones patagónicas que ya cuentan con normativas específicas de protección de mamíferos marinos, como Chubut y Santa Cruz.
Desde la Secretaría de Ambiente provincial señalaron que el proyecto complementa las políticas nacionales de conservación marina y que su aprobación fortalecería la posición de Ushuaia como destino de turismo de naturaleza responsable, alineado con los estándares internacionales de observación de cetáceos.
El debate se da en un momento en que el tráfico marítimo en el Canal Beagle registra récords históricos, tanto por el aumento de cruceros antárticos como por el interés científico internacional en la zona, lo que vuelve aún más urgente la necesidad de contar con un marco regulatorio claro y actualizado.