Industria

Resistencia frente a 30 despidos y contra la prepotencia patronal en planta fabril fueguina

Desde hace más de dos meses, una empresa del sector industrial en Tierra del Fuego avanza con desvinculaciones masivas y cambios unilaterales en las condiciones laborales. El gremio denuncia persecución a delegados y exige la inmediata reincorporación de los 30 trabajadores cesanteados.

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UOM Río Grande anunció paro contra Mirgor y denunció aprietes a trabajadores
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Un conflicto laboral que se extiende por más de dos meses mantiene en vilo a una planta fabril de Tierra del Fuego. La firma inició un proceso de desvinculaciones masivas que ya alcanzó los 30 trabajadores, al tiempo que impone modificaciones unilaterales en las condiciones de trabajo, lo que generó una fuerte resistencia por parte de los empleados y su representación gremial.

Según denunciaron los delegados, detrás de los despidos hay un claro esquema de flexibilización laboral que busca precarizar las condiciones existentes. La medida no solo afecta la fuente de trabajo de decenas de familias fueguinas, sino que también se acompaña de lo que describen como “prepotencia patronal”, con persecución explícita hacia los representantes sindicales que han intentado frenar el avance de la empresa.

El gremio reclama la restitución inmediata de los 30 puestos perdidos y exige el cese de las prácticas antisindicales. “No vamos a aceptar que se use el ajuste como excusa para perseguir a quienes defienden los derechos de los trabajadores”, señalaron desde la representación gremial. La tensión se mantiene latente en la planta, donde las asambleas se han vuelto frecuentes y los operarios analizan medidas de fuerza para visibilizar el conflicto.

En un contexto provincial donde la industria electrónica y de ensamblado representa una de las principales fuentes de empleo, especialmente en Río Grande, este tipo de situaciones genera preocupación tanto entre los trabajadores como en los sectores que dependen indirectamente de la actividad fabril. Los delegados sostienen que los despidos se realizaron sin respetar los procedimientos legales ni las garantías colectivas vigentes, y que la empresa busca imponer un nuevo esquema que reduce derechos adquiridos durante años.

Desde la organización sindical se mantiene abierta la instancia de diálogo, aunque con firmeza en la exigencia central: reincorporación de todos los cesanteados y fin de la persecución a los delegados. El conflicto se da en un momento en que el sector industrial fueguino ya viene golpeado por suspensiones y ajustes en varias terminales, lo que multiplica el impacto en el bolsillo de las familias y en la economía local.

Los trabajadores afectados, en su mayoría con años de antigüedad en la planta, expresaron su disposición a resistir hasta lograr la reversión de las medidas. Mientras tanto, la representación gremial continúa con las denuncias formales ante las autoridades laborales provinciales, buscando que se intervenga para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente y evitar que la “prepotencia patronal” se convierta en un precedente peligroso para el resto de las fábricas fueguinas.

El caso vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de proteger el empleo registrado en la provincia, especialmente en el polo industrial de Río Grande, donde cada puesto de trabajo genera un efecto multiplicador en comercios, servicios y la economía en general. Por ahora, la tensión persiste y no se vislumbra una salida inmediata al conflicto.

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