Industria

Sea Lion pierde contratistas clave y Rockhopper se derrumba casi 20% en la Bolsa de Londres

Halliburton confirmó que no prestará servicios en el proyecto y Navitas reconoció que debe reemplazar a dos contratistas. Las acciones de Rockhopper cayeron 19,28% este lunes y acumulan una pérdida del 32% en el último mes. El futuro de Sea Lion vuelve a estar bajo fuerte presión.

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Rockhopper se desploma casi 20% en Londres tras ratificar avance de Sea Lion en Malvinas
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El proyecto Sea Lion, que busca desarrollar la primera explotación offshore en aguas de las Islas Malvinas, volvió a recibir un golpe significativo este lunes. La petrolera británica Rockhopper Exploration vio cómo sus acciones se desplomaron casi un 20% en la Bolsa de Londres, en medio de la confirmación de que pierde contratistas clave para el desarrollo.

Halliburton, una de las principales empresas de servicios petroleros a nivel mundial, informó oficialmente que no realizará trabajos en el yacimiento. Por su parte, Navitas Petroleum, socia del proyecto, reconoció que debe reemplazar a dos contratistas importantes. La combinación de estos anuncios generó una fuerte venta de títulos: las acciones de Rockhopper cerraron con una caída del 19,28% este lunes y acumulan una baja del 32% en el último mes.

Desde Tierra del Fuego, donde el tema genera expectativa por su potencial impacto en la economía regional y en la discusión sobre soberanía, el retroceso bursátil se interpreta como una nueva señal de las dificultades que enfrenta el desarrollo offshore en el Atlántico Sur. Aunque tanto Rockhopper como Navitas ratificaron que mantienen el plan de avanzar con Sea Lion, los mercados reaccionaron con escepticismo ante la necesidad de encontrar reemplazos en un contexto de altos costos y complejidades operativas.

El proyecto Sea Lion se ubica a unos 250 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y representa una inversión que, según estimaciones anteriores, podría superar los 2.000 millones de dólares en su fase inicial. Su desarrollo ha sido postergado en varias oportunidades por cuestiones regulatorias, ambientales y, ahora, por problemas en la cadena de suministros y contratistas.

En Río Grande y Ushuaia, donde se sigue de cerca cualquier movimiento vinculado a la Cuenca Austral y al mar, el tema genera preocupación. Fuentes del sector energético local consultadas indicaron que la pérdida de Halliburton obligará a Navitas y Rockhopper a buscar nuevos proveedores, lo que podría demorar aún más el inicio de la perforación. “Cada cambio en los contratos implica revisiones técnicas y financieras que terminan dilatando los plazos”, señalaron.

La petrolera británica y su socia han insistido en comunicados que el proyecto sigue adelante y que están en conversaciones avanzadas para cubrir las vacantes dejadas por los contratistas que se retiran. Sin embargo, los inversores no parecen haber comprado ese mensaje: la capitalización de mercado de Rockhopper se ha visto fuertemente afectada en las últimas semanas.

Desde la perspectiva fueguina, Sea Lion no es solo un yacimiento lejano. Forma parte del debate permanente sobre el aprovechamiento de los recursos del Atlántico Sur y su posible vínculo con la actividad en la Cuenca Austral argentina, donde operan empresas como Total Austral. Cualquier demora o cancelación del proyecto alimenta la discusión sobre soberanía y sobre las oportunidades que el país podría estar perdiendo en materia de empleo e ingresos.

Por ahora, no hay precisiones sobre los nombres de los dos contratistas que Navitas debe reemplazar ni sobre el cronograma revisado. Lo concreto es que el proyecto vuelve a estar bajo la lupa del mercado y que, en Tierra del Fuego, se espera con atención cuál será el próximo movimiento de las compañías involucradas.

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