Ushuaia cerró agosto con récord de pasajeros y una temporada invernal exitosa
El destino más austral del país registró cifras históricas en el octavo mes del año, impulsadas por el turismo de nieve y la conectividad aérea. Desde el Municipio y el sector hotelero destacan la ocupación sostenida y el impacto económico en la ciudad.
Ushuaia vivió un agosto histórico en materia turística. Según los datos oficiales de la Dirección Provincial de Turismo y del Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, el mes cerró con un récord absoluto de pasajeros que superó todas las marcas anteriores para el período invernal.
La cifra de arribos por vía aérea alcanzó niveles que superaron en más del 15% al mismo mes del año anterior, consolidando una temporada de invierno que ya se perfila como una de las mejores de la última década. Tanto el Municipio de Ushuaia como los operadores de Cerro Castor y el sector hotelero coinciden en que la combinación de buena nieve, conectividad y promoción generó un círculo virtuoso.
Desde el Concejo Deliberante y la Secretaría de Turismo municipal se resaltó que la ocupación hotelera promedio durante agosto se mantuvo por encima del 85%, con picos de casi el 95% los fines de semana. Las plazas en cabañas y lodges de montaña también mostraron una demanda sostenida, lo que se tradujo en mayor movimiento en comercios, restaurantes y prestadores de actividades como trineos, motos de nieve y esquí.
El balance no solo se mide en cantidad de visitantes. Las autoridades locales destacan que el gasto promedio por turista se incrementó respecto a temporadas anteriores, impulsado por paquetes que incluyen tanto el centro de esquí como excursiones al Parque Nacional Tierra del Fuego y navegaciones por el Canal Beagle cuando las condiciones climáticas lo permitieron.
"Este récord de agosto es el resultado de una planificación que viene desde hace años", señaló el intendente de Ushuaia en declaraciones recogidas por la prensa local. La ampliación de frecuencias aéreas durante el invierno, con vuelos directos desde Buenos Aires, Córdoba y Bariloche, resultó clave para que familias y grupos de amigos eligieran la capital fueguina como destino.
Cerro Castor, el centro de esquí más austral del mundo, fue uno de los grandes protagonistas. Con una temporada que se extendió sin problemas gracias a las bajas temperaturas y las nevadas frecuentes, registró ocupación plena en su plaza hotelera y un alto volumen de pases diarios. Los instructores y escuelas de esquí trabajaron a pleno, y las actividades complementarias como el snowcat y las caminatas con raquetas también fueron muy demandadas.
En paralelo, el gateway antártico que representa Ushuaia siguió funcionando a buen ritmo. Aunque la mayor parte de las operaciones antárticas se concentran en la temporada estival, varios buques de expedición realizaron recaladas durante el invierno, sumando un segmento premium de visitantes que pernoctaron en la ciudad antes de zarpar.
Desde el sector privado, los hoteleros consultados coincidieron en que la clave estuvo en la diversificación de la oferta. No solo se vendió nieve, sino también la experiencia de estar en el fin del mundo con comodidad y servicios de calidad. La gastronomía local, con énfasis en productos fueguinos como el centolla y el cordero, jugó un rol importante en la satisfacción de los turistas.
El impacto se sintió también en el empleo. Fuentes del sector estiman que durante el pico invernal se mantuvieron activas más de 2.500 plazas laborales directas en hotelería, gastronomía, transporte y actividades turísticas, lo que representa un alivio importante para una ciudad que tradicionalmente sufre la estacionalidad.
Ahora la mirada está puesta en la transición hacia la primavera y el verano 2026-2027. Las reservas ya muestran signos alentadores, especialmente en el segmento de cruceros que volverá a utilizar el puerto local como principal punto de embarque hacia la Antártida.
El récord de agosto confirma que Ushuaia y Tierra del Fuego consolidan su posición como destino de nieve de referencia en el hemisferio sur, capaz de competir con plazas tradicionales de la Patagonia norte y con una identidad única que combina montañas, mar y el aura del confín del continente.