Sociedad

Voluntarios de Cáritas Ushuaia pintaron y remodelaron su sede en una jornada solidaria

Participantes dedicaron la mañana del sábado a tareas de mantenimiento y clasificación de ropa. El obispo auxiliar Fabián González Balsa acompañó el trabajo y luego compartieron un locro criollo.

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Comedor comunitario de barrio con mesas vacías y ollas sobre la cocina
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un grupo de voluntarios de Cáritas Ushuaia dedicó la mañana de este sábado 25 de octubre a mejorar las instalaciones donde la organización lleva adelante su labor solidaria diaria. Dejando de lado por unas horas sus rutinas habituales, se concentraron en distintas tareas de mantenimiento que permitirán seguir atendiendo a quienes más lo necesitan en la capital fueguina.

Entre las actividades realizadas se destacaron los trabajos de pintura en la parte externa del edificio, la remodelación del sector de cocina y la clasificación habitual de ropa donada. Estas acciones no solo contribuyen al cuidado del espacio físico, sino que también refuerzan el compromiso colectivo de la institución.

Durante la jornada visitó las instalaciones el obispo auxiliar de la diócesis, monseñor Fabián González Balsa, quien dialogó con los voluntarios, compartió sus inquietudes y reconoció el esfuerzo que realizan semana a semana. Su presencia fue valorada por todos los participantes como un gesto de acompañamiento a la tarea pastoral y social que lleva adelante Cáritas en Ushuaia.

Una vez finalizadas las labores de pintura y refacción, los voluntarios compartieron un almuerzo comunitario donde el locro, plato emblemático de la gastronomía argentina, fue el protagonista. El momento permitió el descanso, la conversación y el fortalecimiento de los lazos entre quienes forman parte de la organización, renovando el espíritu de compañerismo y solidaridad que sostiene sus actividades.

Cáritas Ushuaia mantiene en la actualidad un comedor para personas en situación de calle que funciona los lunes, miércoles y viernes a las 13 horas. Además, ofrece el servicio de duchas y la recepción y entrega de ropa en el mismo horario extendido de 14 a 17 horas. Estas prestaciones se sostienen gracias al trabajo voluntario y al compromiso de la comunidad.

Este tipo de jornadas combinan el esfuerzo concreto por mejorar las condiciones de atención con la posibilidad de compartir vivencias y reafirmar la vocación de servicio. En una provincia donde el costo de vida y las dificultades de acceso a derechos básicos golpean con fuerza, iniciativas como estas adquieren mayor relevancia para sostener la trama social y comunitaria.

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