Ahora, el árbitro estrella es Andrés Gariano
El referí fueguino, recientemente ascendido a la categoría internacional, protagonizó un grave error reglamentario en el partido Central Córdoba de Santiago del Estero versus Estudiantes de La Plata. El fallo perjudicó al equipo que mantiene un fuerte enfrentamiento con las autoridades de la AFA.
El ascenso de Andrés Gariano a la lista de árbitros internacionales de la FIFA parecía el reconocimiento a una trayectoria sólida y en ascenso. Nacido en Ushuaia, el juez fueguino había logrado el tan ansiado carné que lo habilita para dirigir en torneos continentales y, eventualmente, en la máxima cita del fútbol mundial. Sin embargo, en menos de una semana, un error de bulto en el partido entre Central Córdoba y Estudiantes de La Plata puso en el centro de la escena su nombre, pero por motivos muy diferentes.
El domingo por la tarde, en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero, Gariano cometió una infracción reglamentaria que, según coinciden analistas y dirigentes, alteró el desarrollo del encuentro. El fallo se produjo en una jugada clave dentro del área de Central Córdoba, donde el árbitro interpretó de manera errónea una situación que, de acuerdo con el reglamento de la IFAB, debió resolverse de forma opuesta. El tanto anulado o la sanción no aplicada terminaron beneficiando indirectamente al conjunto platense, pero dejaron una marca profunda en el equipo santiagueño.
Lo que transforma el incidente en tema provincial es el contexto institucional que rodea a Central Córdoba. El club mantiene desde hace meses un duro enfrentamiento con la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino, cuestionando decisiones arbitrales previas, el manejo de los ascensos y la distribución de recursos. En ese marco, el error de Gariano fue leído por los dirigentes ferroviarios como una nueva muestra de parcialidad o, al menos, de falta de rigor en un contexto de alta tensión.
Desde Tierra del Fuego, donde Gariano comenzó su carrera en las divisiones inferiores de la Liga de Fútbol de Ushuaia y luego dio el salto a la Liga Nacional de Ascenso, el caso genera preocupación. Fuentes cercanas al arbitraje local consultadas por este medio señalaron que el juez, de 38 años, venía de una temporada impecable en la Primera Nacional y que su designación para un partido de la Copa de la Liga respondía precisamente a su buen momento. “Es un árbitro con personalidad y criterio, pero nadie está exento de equivocaciones graves”, admitió un exreferí fueguino que prefirió no ser identificado.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la eterna discusión sobre el VAR y la formación continua de los jueces. Si bien el sistema de videoarbitraje está implementado en la máxima categoría, no intervino en la jugada polémica, lo que generó cuestionamientos sobre el protocolo utilizado por el equipo arbitral. Desde la AFA aún no emitieron un comunicado oficial, pero trascendió que el partido será revisado por la Comisión de Árbitros.
Para el fútbol fueguino, que cuenta con muy pocos representantes en las divisiones superiores del arbitraje nacional, el caso de Gariano representa tanto una oportunidad como un riesgo. Por un lado, su llegada a la categoría internacional es un orgullo provincial; por otro, un error tan visible puede retrasar la consolidación de nuevos jueces del sur en las listas de la AFA.
En las últimas horas, el propio Andrés Gariano habría mantenido contacto con dirigentes del Colegio de Árbitros de Tierra del Fuego, donde se formó. Según trascendió, reconoció la falla y se mostró dispuesto a analizarla en profundidad para evitar que se repita. Mientras tanto, Central Córdoba evalúa elevar una protesta formal, lo que podría derivar en una nueva capítulo de la ya tensa relación entre el club y las autoridades del fútbol argentino.
El hecho vuelve a recordar que, en un país donde el arbitraje siempre está bajo la lupa, un juez que llega a la élite debe mantener un nivel impecable. Para el fueguino Andrés Gariano, el camino internacional recién comienza y el error del fin de semana será, seguramente, uno de los aprendizajes más duros de su carrera.