Deportes

Álvaro Montero y su reversión de la frase emblemática del Boca de Bianchi

El arquero colombiano fue la gran figura en la victoria de Boca ante Lanús con un arco en cero clave. Montero recuperó una histórica frase de Carlos Bianchi y marcó el camino para el resto del semestre.

Publicado el

Detalle de la red de un arco de fútbol tensada

El triunfo de Boca Juniors ante Lanús por 1-0 en la Bombonera tuvo un nombre propio: Álvaro Montero. El arquero colombiano, que llegó al club a principios de año, se consolidó como la figura del encuentro al mantener su arco invicto en un partido trabado y de alta exigencia.

Más allá de las atajadas de rigor, Montero dejó una frase que resonó fuerte en el vestuario xeneize. "Acá el que no corre, no juega", soltó el guardameta tras el pitazo final, invirtiendo una de las máximas más recordadas del ciclo de Carlos Bianchi en el club. Aquella que decía "el que no corre, no juega" y que se convirtió en un sello de identidad para los equipos del Virrey.

La reversión de Montero no fue casual. En un semestre donde Boca busca reconstruirse tras altibajos, el colombiano enfatizó la necesidad de entrega y sacrificio colectivo. "Todos tenemos que correr, desde el '9' hasta el arquero. Si no, no hay lugar en este equipo", completó en zona mixta, según recogieron los enviados especiales.

El arco en cero no fue un detalle. Lanús llegó con claridad en varias oportunidades, especialmente en el segundo tiempo, pero Montero estuvo firme. Sus intervenciones evitaron el empate y permitieron que el gol de Cavani, convertido en la primera etapa, sea definitivo. Para el cuerpo técnico de Diego Martínez, mantener la valla invicta es uno de los objetivos centrales de lo que resta del 2026.

Desde Río Grande, donde el fútbol argentino se sigue con pasión en las canchas de la Liga local y en las transmisiones de la televisión fueguina, este Boca genera expectativas. El equipo acumula puntos importantes en la tabla y Montero se afianza como uno de los refuerzos que mejor rindió. Su adaptación al fútbol argentino, marcado por la intensidad y el roce, ya no genera dudas.

El desafío ahora es mantener ese nivel en los próximos compromisos. Boca tiene por delante partidos de alta exigencia tanto en el campeonato local como en las copas. El arquero colombiano sabe que la continuidad de su buen momento dependerá de esa mística de esfuerzo que él mismo reivindicó: correr para jugar, pero también para ganar.

En la provincia, donde el deporte amateur y los clásicos de la Liga de Ushuaia o Río Grande sirven como termómetro social, los hinchas valoran estos gestos. Un arquero que habla de entrega colectiva conecta con la realidad de quien se levanta temprano para ir a la fábrica o al puerto. Montero no solo atajó pelotas: también devolvió una cuota de identidad a un Boca que busca reencontrarse con sus mejores versiones.

Para el resto del semestre, el mensaje es claro. La frase reversionada del Bianchi se instala como nuevo mantra. Si todos corren, el arco se mantiene en cero y las chances de pelear arriba crecen. Montero ya lo demostró en la cancha y con sus palabras.

← Volver al blog