Comerciantes de Río Grande hacen guardia nocturna para proteger sus negocios
Ante la ola de robos, dueños de comercios en Río Grande se ven obligados a dormir dentro de sus locales para evitar nuevos ingresos de delincuentes. La situación expone la falta de respuestas efectivas de las autoridades.
Una nueva ola de robos a comercios en Río Grande generó una reacción desesperada entre los propietarios: varios de ellos decidieron quedarse a dormir dentro de sus propios negocios durante la madrugada para evitar que los delincuentes vuelvan a ingresar.
Según testimonios recogidos en la zona comercial de la ciudad, al menos una decena de comerciantes adoptaron esta medida de autodefensa ante la inseguridad que se agravó en las últimas semanas. Cierre de jornada, alarma activada y colchón improvisado: esa es la nueva rutina para muchos que ya sufrieron uno o más robos en el último año.
La situación refleja el hartazgo de un sector que siente que las fuerzas de seguridad no alcanzan a cubrir la demanda. “Terminamos la jornada exhaustos y encima tenemos que hacer guardia porque si no, te vacían el local”, relató uno de los afectados que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
Los robos se repiten con frecuencia en locales de electrodomésticos, indumentaria, perfumerías y pequeños supermercados, principalmente en los barrios periféricos y en la zona céntrica durante las primeras horas de la madrugada. En varios casos, los delincuentes rompen vidrieras o forzaron puertas traseras, llevándose mercadería de alto valor y generando pérdidas que, en algunos casos, superan los dos millones de pesos por incidente.
Desde la Cámara de Comercio de Río Grande reconocieron la gravedad del problema y confirmaron que están recibiendo denuncias constantes de sus asociados. “Esto no puede seguir así. Los comerciantes no pueden convertirse en vigilantes nocturnos. Necesitamos mayor presencia policial y un plan integral de prevención”, señalaron.
La Policía de Tierra del Fuego reforzó los patrullajes en las zonas más afectadas, pero los comerciantes aseguran que las recorridas son insuficientes y que la respuesta llega tarde. Algunos optaron por instalar cámaras adicionales, contratar servicios de monitoreo privado y hasta colocar rejas complementarias, pero nada parece disuadir a los grupos que operan con impunidad.
El fenómeno no es nuevo en la provincia, pero se agravó en 2026 con el aumento del costo de vida y la presión sobre el consumo que redujo las ventas y aumentó la vulnerabilidad de los locales. En paralelo, la Justicia acumula causas por robo calificado que, en muchos casos, terminan con medidas excarcelatorias que los comerciantes perciben como un mensaje de impunidad.
“Es triste tener que elegir entre perder la mercadería o perder el sueño. Muchos ya están evaluando cerrar más temprano o directamente reducir el horario nocturno”, comentó otro comerciante consultado. La medida de hacer guardia personalizada genera también riesgos: hay temor a enfrentamientos directos con los delincuentes que podrían escalar a situaciones de mayor violencia.
Desde el Municipio de Río Grande indicaron que el tema está en la agenda de seguridad ciudadana y que se trabaja en conjunto con la Provincia para mejorar la iluminación y la videovigilancia en corredores comerciales. Sin embargo, los afectados reclaman medidas concretas y de corto plazo que devuelvan la tranquilidad al sector.