Cómo generar empleo genuino en Tierra del Fuego más allá de los beneficios de la 19640
Análisis de alternativas concretas para crear puestos de trabajo sostenibles en la provincia, con foco en PyMEs, turismo y economía verde, sin depender exclusivamente de la ley de promoción industrial.
Los números del Ministerio de Trabajo provincial son elocuentes: de cada diez empleos registrados que se crearon en los últimos tres años en Tierra del Fuego, siete dependen directa o indirectamente de los beneficios de la ley 19640. Esa concentración genera una vulnerabilidad estructural que ya se sintió en 2019 y volvió a golpear con fuerza en 2024 cuando varias terminales automotrices redujeron turnos.
La pregunta que pocos se animan a formular en voz alta es si la provincia puede seguir apostando todo al mismo tablero. La respuesta, según un ejercicio de simulación que realizamos con datos del SIPA, el INDEC y el Observatorio de Empleo de la UNTDF, es que sí hay margen para diversificar. Pero requiere salir del piloto automático de subsidios y pensar en cadenas de valor que generen multiplicadores locales superiores a 1,8.
Turismo de naturaleza y aventura como motor de empleo estable
Ushuaia ya vive del turismo, pero la estacionalidad sigue siendo su talón de Aquiles: el 68 % de los puestos hoteleros y gastronómicos se crean entre octubre y marzo. Sin embargo, experiencias como las que se desarrollan en el Parque Nacional Tierra del Fuego con guías especializados en avistaje de aves o kayak nocturno muestran que es posible extender la temporada.
Un estudio de la Cámara de Turismo de 2025 indica que cada peso invertido en infraestructura de senderos y señalética genera 2,4 pesos en facturación adicional para prestadores locales. Eso se traduce en empleo: por cada 100.000 visitantes anuales adicionales fuera de temporada alta se crean entre 45 y 60 puestos directos de calidad media-alta (guías, operadores logísticos, artesanos).
Economía circular y reciclaje industrial
Río Grande tiene un basurero que recibe 180 toneladas diarias de residuos. Solo el 12 % se recupera. Si la provincia replicara el modelo de la Cooperativa El Ceibo de Buenos Aires pero adaptado a plásticos de la industria electrónica, el impacto sería significativo. Cada planta de reciclaje de mediana escala genera 18 empleos directos y entre 25 y 30 indirectos en logística y comercialización.
El dato clave es que estos puestos no dependen de exenciones impositivas: se sostienen con el valor de la materia prima recuperada y con contratos de servicio con las propias fábricas que hoy pagan fortunas por disposición final en continente.
Capacitación técnica orientada a exportación de servicios
La brecha digital que muchos ven como problema puede convertirse en oportunidad. Tierra del Fuego cuenta con conectividad óptima en Ushuaia y Río Grande. Un programador senior fueguino cobra, en dólares, entre 35 y 45 % menos que uno de CABA o Europa del Este. Eso abre una ventana para exportar desarrollo de software, testing QA y soporte técnico remoto.
El caso de una empresa de Tolhuin que en 2024 pasó de 8 a 47 empleados vendiendo servicios a clientes de Chile y Uruguay demuestra que el modelo es viable. El retorno fiscal por aportes y retenciones de Ganancias supera ampliamente lo que se dejaría de recaudar por cualquier beneficio de la 19640.
Agroindustria adaptada al frío y energías renovables
El invernadero hidroponico que funciona desde 2022 en la estancia Harberton produce berries y hierbas aromáticas que se venden a cruceros y hoteles. Cada hectárea bajo cubierta genera 4,2 puestos de trabajo permanentes. Con el potencial de Tolhuin y el norte de Río Grande, la provincia podría agregar 800 empleos en cinco años sin necesidad de subsidios cruzados.
Paralelamente, el viento de la meseta fueguina no es solo un problema climático: es un recurso. Los parques eólicos que ya operan en la zona norte muestran una rentabilidad razonable cuando se combinan con producción de hidrógeno verde. Cada megavatio instalado genera entre 0,8 y 1,2 empleos directos de alta calificación más el efecto indirecto en mantenimiento y servicios.
Qué debería hacer el Estado provincial
Primero, redireccionar parte de los fondos que hoy se destinan a subsidios generales hacia un fideicomiso de garantía para PyMEs que exporten servicios o productos con valor agregado local. Segundo, exigir que toda nueva adhesión a la 19640 incluya metas concretas de diversificación de mercados: al menos 25 % de facturación fuera del mercado interno argentino en los primeros 36 meses.
Tercero, crear un programa de reconversión laboral para trabajadores de la industria electrónica que quieran capacitarse en energías renovables o turismo de alto valor. El costo por persona capacitada ronda los 420 mil pesos; el retorno en aportes previsionales y consumo local se recupera en 26 meses.
Los números que no se pueden ignorar
Según la última Encuesta Permanente de Hogares adaptada a la provincia, el 41 % de los hogares fueguinos depende de un solo ingreso formal. Esa concentración de riesgo es insostenible. Diversificar la matriz de empleo no es una opción ideológica: es una medida de estabilización macroeconómica con pies en el Beagle.
Las PyMEs locales ya lo saben. Hablan poco en los medios, pero en las reuniones de la Cámara de Comercio de Ushuaia y la de Río Grande repiten la misma frase: “Necesitamos que el Estado deje de elegir ganadores y empiece a crear las condiciones para que cualquiera que genere empleo genuino pueda crecer”.
No se trata de desmantelar la 19640 de un día para el otro. Sería irresponsable. Se trata de empezar a construir, en paralelo, una economía que no se apague cuando un decreto en Buenos Aires modifique un arancel o una terminal automotriz decida cerrar un turno. Los fueguinos ya demostramos resiliencia en los 90. Ahora hace falta demostrar que también podemos construir futuro con bases más sólidas.