Crisis económica obliga a estudiantes fueguinos a abandonar carreras y volver a la provincia
El alto costo de vida en las grandes ciudades y la falta de apoyo provincial empujan a jóvenes universitarios a interrumpir sus estudios y regresar a Ushuaia, Río Grande o Tolhuin. Un fenómeno que preocupa por su impacto en el futuro laboral de Tierra del Fuego.
La crisis económica que atraviesa el país se está cobrando un precio alto entre los jóvenes fueguinos que cursan carreras universitarias en Buenos Aires, Córdoba o el Litoral. Según datos recopilados por organizaciones estudiantiles y consultados por El Diario de Tierra del Fuego, al menos 180 estudiantes regresaron a la provincia en los últimos seis meses tras abandonar o suspender sus estudios.
El principal factor es el desfasaje entre el costo de vida en las ciudades universitarias y los magros ingresos familiares o becas que reciben. Un departamento compartido en el AMBA supera fácilmente los 350 mil pesos mensuales, mientras que el boleto de colectivo, los materiales de estudio y la alimentación suman otros 200 mil. Para una familia de Río Grande o Ushuaia con ingresos medios, sostener un hijo en esas condiciones se volvió insostenible.
"Empecé Ingeniería en la UBA en 2024 con mucha ilusión. Este año tuve que volver porque mi viejo se quedó sin trabajo en la electrónica y no podíamos seguir pagando", cuenta Martina López, de 20 años, oriunda de Tolhuin. Su caso no es aislado. En los grupos de WhatsApp de estudiantes fueguinos en el norte circulan cada vez más mensajes de "vuelvo en julio" o "busco pasaje barato para agosto".
Desde la UNTDF reconocen el problema. El rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, señaló que la deserción de estudiantes que habían migrado a otras casas de altos estudios impacta directamente en la matrícula local de carreras de grado. "Muchos regresan con la idea de continuar aquí, pero no todas las carreras que abandonaron tienen correlato en nuestra universidad", explicó.
El fenómeno afecta especialmente a familias de clase media de Río Grande, donde la industria electrónica ha sufrido suspensiones y reducciones de personal en los últimos meses. Según la AREF, el envío de remesas desde la provincia hacia estudiantes en el norte cayó un 28 % en el primer semestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior.
En Ushuaia la situación es similar, aunque el turismo genera algunos empleos temporarios que permiten a los jóvenes que regresan subsistir mientras deciden su próximo paso. Sin embargo, el subsecretario de Educación provincial admitió que no existe un programa específico de reinserión educativa ni un fondo de becas de emergencia para estos casos.
"Volvés con la sensación de que perdiste tiempo y oportunidades. Acá el mercado laboral es más chico y muchas carreras que estudiabas no tienen salida en la provincia", dice Juan Ignacio Pérez, quien dejó la carrera de Economía en la Universidad de La Plata y ahora busca trabajo en el puerto de Ushuaia.
Organizaciones como la Federación Universitaria Fueguina (FUF) vienen reclamando desde hace meses un incremento en las partidas destinadas a becas Progresar y a programas provinciales de apoyo al estudiante. También piden que la Legislatura trate un proyecto que obligue a las empresas beneficiadas por el subrégimen industrial a destinar un porcentaje de sus aportes a un fondo educativo.
Mientras tanto, los pasajes de micros y aviones hacia el sur se llenan de jóvenes que regresan con valijas cargadas de libros y la frustración de haber tenido que elegir entre comer o seguir estudiando. Un drama silencioso que, según advierten especialistas, compromete el desarrollo de capital humano que Tierra del Fuego necesita para diversificar su economía más allá del gas, la pesca y la electrónica.
Desde la Casa de Gobierno indicaron que el tema está en análisis dentro del presupuesto 2027, pero no hay definiciones concretas a corto plazo. Para muchos estudiantes, esa respuesta llega demasiado tarde.