Notas

De las cárceles de Franco al hielo antártico: la vida de Oriol Domènec en Ushuaia

El médico catalán que escapó de la dictadura franquista, llegó a la Argentina con ayuda de Perón y dejó una profunda huella en la salud de Tierra del Fuego y en las expediciones antárticas falleció a los 102 años.

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Mapa e imagen histórica representada de Tierra del Fuego
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Oriol Domènec i Llavallol, el médico catalán que sobrevivió a las cárceles de Franco, llegó a la Patagonia gracias al apoyo del presidente Juan Domingo Perón y terminó ejerciendo su profesión en los confines del mundo, falleció el miércoles 16 de septiembre a los 102 años en Ushuaia.

Su historia, digna de una película, cruza la Guerra Civil Española, la posguerra europea, la inmigración argentina y las expediciones científicas al continente antártico. Para los fueguinos, especialmente en Ushuaia, Domènec representa una de esas vidas que marcaron el desarrollo sanitario de la provincia en sus años más duros.

Nacido en 1924 en Barcelona, Domènec estudió Medicina en plena dictadura franquista. Su militancia contra el régimen lo llevó a prisión en varias oportunidades. En 1947 logró escapar de España con documentación falsa y, tras un periplo por Europa, consiguió llegar a la Argentina en 1949. Fue el propio Perón quien, a través de su política de acogida a exiliados republicanos, facilitó su radicación y le permitió revalidar su título.

Una vez en el país, el joven médico se dirigió al sur. Recorrió la Patagonia ejerciendo en pueblos aislados hasta radicarse definitivamente en Ushuaia a comienzos de los años 50. En la entonces pequeña ciudad del fin del mundo, Domènec se convirtió en uno de los pocos profesionales de la salud disponibles, atendiendo tanto en el hospital local como en visitas domiciliarias que muchas veces realizaba a pie o a caballo por los alrededores.

Su vocación por la medicina polar lo llevó a participar en varias campañas antárticas argentinas. Fue uno de los médicos que prestó servicios en las bases del continente blanco durante las décadas del 50 y 60, donde debió enfrentar condiciones extremas y prestar asistencia en situaciones de aislamiento total. Esa experiencia lo convirtió en un referente de la medicina en ambientes hostiles en la Argentina.

En Ushuaia ejerció durante más de cinco décadas. Generaciones de fueguinos lo recuerdan por su dedicación, su cercanía con los pacientes y su compromiso con la formación de nuevos profesionales. Incluso después de jubilarse, continuó vinculado a la actividad médica y a la vida comunitaria de la capital fueguina.

Su paso por Tierra del Fuego también dejó registro en el ámbito de la salud pública. Participó en campañas de vacunación, en la atención de patologías propias del frío extremo y en la organización de los primeros servicios sanitarios más sistemáticos en la zona. Quienes lo trataron destacan su humildad y su capacidad para adaptarse a un contexto tan diferente al de su Cataluña natal.

La noticia de su fallecimiento generó conmoción en la comunidad médica y entre los vecinos de Ushuaia que aún lo recordaban. A sus 102 años, Oriol Domènec i Llavallol se fue dejando un legado que atraviesa continentes y épocas: del horror de las cárceles franquistas al rigor del hielo antártico, siempre con la medicina como brújula.

En un territorio como Tierra del Fuego, donde la historia se construye con relatos de quienes llegaron desde lejos y echaron raíces, la vida de Domènec se inscribe como uno de esos capítulos que merecen ser contados y recordados. Su paso por la provincia forma parte de esa identidad fueguina hecha de inmigración, esfuerzo y servicio a la comunidad.

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