Sociedad

El Papa León XIV: “Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”

Durante la misa que cerró las actividades vaticanas de este miércoles, el Sumo Pontífice subrayó la centralidad de la familia como pilar de la sociedad y llamó a fortalecer los lazos familiares ante los desafíos actuales.

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El papa León XIV presidió este miércoles 14 de octubre la misa que puso fin a las actividades vaticanas del día y, en una homilía especialmente dedicada al amor familiar, afirmó que “sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”.

La celebración se desarrolló en la Basílica de San Pedro y congregó a numerosas familias, matrimonios y representantes de movimientos laicos dedicados a la pastoral familiar. En su mensaje, el Pontífice argentino insistió en que la familia no es solo un ámbito privado sino el “ladrillo fundamental” sobre el que se construye una sociedad cohesionada y solidaria.

“Cuando la familia se debilita, cuando los lazos se rompen por la indiferencia, el egoísmo o la precariedad económica, toda la comunidad humana sufre las consecuencias”, expresó León XIV. El Santo Padre relacionó esta afirmación con las dificultades concretas que enfrentan las familias en diferentes partes del mundo, entre ellas la pérdida de empleo, la falta de vivienda digna y las presiones culturales que relativizan el compromiso matrimonial.

Desde Tierra del Fuego, donde las políticas de apoyo a la familia han sido históricamente un eje de los planes provinciales de desarrollo social, el mensaje papal resuena con particular fuerza. En la provincia más austral del país, el costo de vida, la estacionalidad del empleo en turismo y la industria electrónica y la distancia geográfica generan tensiones específicas sobre los núcleos familiares. Programas como el acompañamiento a embarazos, las becas educativas y las políticas de vivienda que impulsa el Gobierno provincial buscan, precisamente, fortalecer esos lazos que el Papa consideró indispensables.

León XIV recordó pasajes del Evangelio y de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, en los que se subraya que la familia es “escuela de humanidad” y primer espacio donde se aprenden la gratuidad, el perdón y la responsabilidad. “No se trata solo de defender un modelo tradicional; se trata de reconocer que allí donde hay amor fiel, sacrificio compartido y apertura a la vida, allí está el futuro de la humanidad”, señaló.

El Pontífice también hizo referencia a la realidad de muchas familias fueguinas que, por razones laborales, deben separarse temporalmente o enfrentar el desafío de criar hijos en contextos de aislamiento climático y económico. “La familia que reza unida permanece unida, pero también la familia que se ayuda mutuamente en el día a día, que comparte las dificultades del invierno fueguino o las incertidumbres del empleo industrial”, agregó en un tono que pareció dialogar directamente con realidades como las de Río Grande, Ushuaia y Tolhuin.

La homilía concluyó con un llamado a las parroquias, las organizaciones sociales y los gobiernos a “acompañar, no juzgar; sostener, no abandonar” a las familias en crisis. En Tierra del Fuego, donde la pastoral familiar de la diócesis de Río Gallegos y las iniciativas locales de Cáritas y de la Iglesia diocesana ya trabajan en esa dirección, el mensaje del Papa puede interpretarse como un respaldo explícito a esas tareas.

El discurso de León XIV se produce en un contexto global de baja natalidad, retraso en la edad de casamiento y aumento de hogares monoparentales, fenómenos que también se observan en la provincia. Según datos del último censo, el tamaño promedio de los hogares fueguinos ha disminuido en las últimas dos décadas, mientras crecen las demandas de políticas públicas orientadas a la primera infancia y al apoyo a la crianza.

Con su intervención, el Papa volvió a colocar la familia en el centro del debate social y ético, recordando que las decisiones que se tomen en materia de políticas públicas, educación y economía tendrán impacto directo en la fortaleza o fragilidad de este núcleo básico. Para el fueguino común, eso se traduce en empleos estables, acceso a vivienda, servicios de salud mental para la familia y contención comunitaria, elementos que, según León XIV, no son opcionales si se quiere construir un futuro posible.

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