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Flota viguesa inició segunda campaña de calamar loligo en Malvinas sin signos de recuperación

Los primeros días de capturas de la flota española de arrastreros congeladores en las aguas de Malvinas no muestran mejoría respecto a la temporada anterior. La preocupación persiste en el sector pesquero fueguino por el impacto en la actividad local y el empleo.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 20:40 hs

Flota viguesa inició segunda campaña de calamar loligo en Malvinas sin signos de recuperación
El Sureño (Surenio)

La flota viguesa de arrastreros congeladores comenzó la segunda campaña anual de pesca del calamar loligo en las Islas Malvinas con cautela y evidente preocupación. Los primeros días de actividad, según reportes iniciales, no evidencian una recuperación de los volúmenes esperados, lo que mantiene en alerta tanto a armadores españoles como a los sectores pesqueros fueguinos que dependen de la salud del recurso en el Atlántico Sur.

Desde Ushuaia y Río Grande se sigue de cerca esta campaña, ya que la abundancia de loligo no solo afecta las licencias y los acuerdos bilaterales, sino también la dinámica del puerto local y las expectativas de empleo en la industria. La provincia, con su vocación bicontinental y su rol como gateway antártico, ve en la pesca un pilar estratégico que se cruza directamente con la soberanía sobre Malvinas.

Los datos preliminares de estos primeros lances indican capturas por debajo de lo registrado en la misma etapa del año pasado. Si bien aún es temprano para sacar conclusiones definitivas, la tendencia genera inquietud en Vigo y en los puertos fueguinos, donde se recuerda que la campaña anterior ya había cerrado con resultados magros que obligaron a ajustes en las operaciones.

Especialistas consultados por El Diario de Tierra del Fuego coinciden en que factores ambientales, como la temperatura del agua y la migración del recurso, podrían estar influyendo. Sin embargo, también se menciona la presión pesquera acumulada y la necesidad de mayor control ante la pesca ilegal en la región. La Gobernación de Tierra del Fuego ha reiterado en los últimos meses la importancia de fortalecer la fiscalización en el área de Malvinas y el Atlántico Sur para proteger el recurso y los intereses argentinos.

Desde la perspectiva local, la falta de recuperación impacta en las expectativas de la flota que opera bajo bandera argentina y en las plantas procesadoras de Ushuaia y Río Grande. El calamar loligo representa una parte importante de las exportaciones y del movimiento portuario, especialmente en la temporada de invierno donde otras especies reducen su actividad.

Veteranos y referentes de la causa Malvinas consultados destacan que estos temas económicos y productivos forman parte inseparable de la defensa de la soberanía. “No se trata solo de un recurso pesquero; es parte de lo que significa vivir y trabajar en el extremo sur”, señaló un dirigente del sector en Río Grande.

La segunda campaña de loligo suele extenderse hasta octubre, por lo que los próximos reportes serán clave para definir si se trata de un arranque lento o de una tendencia consolidada. Mientras tanto, desde la provincia se insiste en la necesidad de mayor diálogo con el Reino Unido para avanzar en una administración conjunta del recurso, tal como ha planteado históricamente la posición argentina.

En Tolhuin y Ushuaia, donde muchas familias tienen vínculos con la industria pesquera, la incertidumbre se traduce en preocupación por el costo de vida y la estabilidad laboral. El Polo Logístico Antártico y la Base Naval Integrada también podrían verse afectados indirectamente si la actividad pesquera general en la zona se contrae.

Las autoridades provinciales anticiparon que seguirán monitoreando los partes diarios de capturas y mantendrán contacto con las cámaras sectoriales. Por ahora, el mensaje es de prudencia: evaluar con datos concretos antes de tomar decisiones que impacten en la flota y en los trabajadores fueguinos.

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