Iglesias trazó un crítico panorama de Río Grande: “Para fin de año no va a estar mejor”
El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Río Grande advirtió sobre la fuerte caída de ventas, el endeudamiento de los comercios, la pérdida de empleos y la falta de un proyecto económico de largo plazo para la ciudad y la provincia.
El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Río Grande (CCIP), José Luis “Gigi” Iglesias, advirtió que la situación económica de la ciudad no mejorará hacia fin de año y reclamó medidas concretas que vayan más allá de los alivios temporarios.
En entrevistas concedidas a Radio Universidad 93.5 MHz, FM Del Pueblo y FM La Isla, el dirigente empresario describió un panorama de comercios con caídas de ventas de hasta el 30 por ciento, empresas que se endeudan para pagar salarios y obligaciones, y una cadena de efectos que llega desde la industria hasta el consumo local.
“Nadie vende nada”, afirmó Iglesias en FM Del Pueblo al referirse al impacto de la retracción del consumo. Según explicó, las obligaciones fijas —salarios, proveedores, alquileres, impuestos y servicios— continúan pese a la menor facturación, lo que lleva a muchos comerciantes a recurrir al crédito para cubrir diferencias de caja.
Ese endeudamiento, sin embargo, deteriora rápidamente la calificación crediticia. “Cuando ya no estás en 1, estás en 2 o 3, tenés que empezar a utilizar herramientas contingentes”, graficó. El resultado son financiamientos más caros, con tasas que en algunos casos superan el 100 por ciento anual o incluso el 20 por ciento mensual en prestamistas informales, una situación que calificó de “locura”.
Frente a esto, Iglesias reclamó créditos blandos para reestructurar las deudas acumuladas y destacó herramientas que prepara el Banco de Tierra del Fuego para el sector comercial y la construcción, así como alternativas del Banco Nación. La Cámara mantendrá una reunión con el área comercial del Banco provincial para conocer detalles y trasladarlos a los comerciantes.
El impacto de la menor actividad industrial se siente con fuerza en Río Grande. Iglesias explicó que la pérdida de empleos o la reducción de jornadas no solo afecta a los trabajadores de las fábricas, sino que se extiende a servicios, gastronomía, comedores industriales y, finalmente, al comercio por la caída del poder adquisitivo.
“Nuestra obligación es decir que para fin de año no va a estar mejor”, insistió en Radio Universidad 93.5 MHz durante el programa La Mañana de la Tecno. Y diferenció la realidad local de cualquier mejora que se registre a nivel nacional: la responsabilidad de la entidad es contar lo que ocurre en la ciudad.
Otro punto central fue la competencia desleal. “Si controlan, controlen a todos”, reclamó Iglesias. Los comercios formales afrontan obligaciones laborales, tributarias y de habilitación, mientras que actividades informales operarían sin los mismos costos. Pidió que el Estado asuma el control de la trazabilidad de mercaderías, condiciones de servicio y cumplimiento tributario, en lugar de delegar esa tarea en denuncias de los propios comerciantes.
También alertó sobre el endeudamiento familiar a través de tarjetas, fintech y sistemas no bancarios. Muchas familias, empujadas por la necesidad, terminan atrapadas en intereses, recargos y refinanciaciones que agravan la deuda original. Citó como ejemplo medidas adoptadas en Chubut para facilitar refinanciaciones con tasas razonables.
En FM La Isla, Iglesias vinculó directamente la crisis comercial con la caída del empleo industrial, que afecta notoriamente a la zona norte de la provincia. Sumó a las dificultades de la electrónica la situación del sector textil y los cambios en la actividad hidrocarburífera. A diferencia de Ushuaia, Río Grande no recibe el impulso del turismo de cruceros ni de visitantes aéreos que pueda compensar parcialmente la retracción.
Uno de los cuestionamientos más duros apuntó a la falta de previsión. “No hay nada que no supiéramos que podía suceder”, afirmó. Criticó que las autoridades estén siempre “atrás del accidente” en lugar de anticipar los problemas. Los planes de pago y alivios tributarios, según su visión, solo postergan el colapso sin generar nuevas ventas, empleo ni inversiones.
El núcleo de su mensaje fue la ausencia de un proyecto económico claro. “¿Cuál es el proyecto que se ve hacia el futuro en Río Grande o en Tierra del Fuego? Yo no lo veo. Capaz que existe, pero no lo comunican”, expresó. Comparó la provincia con otras que cuentan con planes vinculados a minería, hidrocarburos o infraestructura, y recordó promesas históricas que nunca se concretaron, como el puerto para la zona norte —discutido desde hace 70 años—, el desarrollo petroquímico de San Sebastián y mejores alternativas logísticas.
“Lo que tenemos que discutir son proyectos y qué salida le damos a la economía de Tierra del Fuego”, enfatizó. Iglesias también reclamó un cambio de actitud en los organismos de control: “El funcionario está para ayudar, no para decir ‘te voy a cerrar todo, acá mando yo’”. Describió a comerciantes “muy calientes”, que sostienen múltiples sueldos y alquileres mientras enfrentan una pronunciada caída de ventas y no toleran más presiones.
Las tres entrevistas componen un diagnóstico integral: desde el problema financiero y la informalidad hasta la necesidad de definir un horizonte de desarrollo. Para el presidente de la CCIP, las medidas de emergencia pueden evitar cierres en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural si no aparecen nuevas actividades económicas, inversiones y empleo.
De esta manera, detrás de la caída de facturación y el endeudamiento comercial emerge una discusión de fondo: no solo cómo atravesará Río Grande la crisis de 2026, sino qué economía se construirá una vez superada.
Fuente: Radio Universidad