Volver 35 años después: la hija del médico de YPF regresó a sus raíces en Tierra del Fuego
Érica Scavino, hija del doctor Rodolfo Manuel Scavino, recorrió junto a su hija Martina el antiguo campamento de YPF en Río Grande y Cabo Domingo, 35 años después de haber dejado la provincia. La Agrupación TF-1 de ex trabajadores les entregó diplomas y pines en un emotivo reencuentro familiar.
Érica Scavino tenía apenas 11 años cuando dejó Tierra del Fuego junto a su familia en 1991. Treinta y cinco años después regresó acompañada por su hija Martina y volvió a recorrer el antiguo campamento de YPF, Cabo Domingo y aquellos lugares que conserva entre sus recuerdos más felices junto a su padre, el doctor Rodolfo Manuel Scavino.
La Agrupación TF-1 de ex trabajadores de YPF las recibió como integrantes de una familia que todavía mantiene viva su historia y, durante una emotiva visita a Radio Universidad 93.5 MHz, les entregó diplomas y pines en reconocimiento al legado familiar.
Hay regresos que significan mucho más que volver a un lugar. Para Érica, regresar a la provincia después de 35 años significó reencontrarse con una parte de su infancia, caminar por los sitios que había compartido con su padre y descubrir que aquella vieja comunidad de YPF todavía conserva intacto el sentido de pertenencia que caracterizó a generaciones enteras de trabajadores y sus familias.
Érica es hija del doctor Rodolfo Manuel Scavino, quien se desempeñó como médico vinculado a YPF en Río Grande. Llegó nuevamente a la provincia acompañada por su hija Martina y ambas terminaron protagonizando un encuentro cargado de recuerdos y emociones junto a integrantes de la Agrupación TF-1.
La historia fue contada en el programa Magazín Deportivo de Radio Universidad 93.5 MHz, donde Érica y Martina estuvieron acompañadas por Carlos Mansilla y el ingeniero Mario Félix Ferreyra, ambos de la agrupación. Antes de llegar a los estudios, habían recorrido algunos de los lugares que permanecían en la memoria de Érica desde que era niña.
“Volver después de 35 años con mi hija, estar compartiendo esto, es increíble, inesperado, súper emocionante”, relató. La recorrida por el antiguo campamento de YPF removió aquellos recuerdos. “Las lágrimas no es fácil contenerlas. Después de tantos años, volver a ese lugar en el que yo fui tan feliz y tengo tan lindos recuerdos, el campamento, el club, las caminatas con mi papá a Cabo Domingo por la playa… volver después de tanto tiempo y ser además recibidas de esta forma es mágico y es único”, expresó.
El regreso incluyó precisamente Cabo Domingo, uno de los lugares que ocupaba un sitio especial en la memoria familiar, además del antiguo campamento y otros sectores relacionados con aquellos años. Para Martina, hija de Érica y nieta del doctor Scavino, el viaje tuvo otro significado. Ella no construyó sus recuerdos de su abuelo a partir de aquellos años en Tierra del Fuego, sino principalmente a través de las historias que durante su infancia le contó su madre.
“Yo lo conozco a mi abuelo más por lo que me ha contado mi mamá”, explicó. Entre aquellas historias había una que aparecía repetidamente: Cabo Domingo. “Uno de los recuerdos que más me contaba a la noche era el de Cabo Domingo y por suerte fue un lugar que hace dos horas atrás pudimos conocer”, relató durante la entrevista.
Con el paso de los años, Martina comenzó además a revisar antiguas diapositivas, fotografías y videos familiares. Ese material terminó convirtiéndose en otra manera de reconstruir la historia de su abuelo y de la infancia de su madre. Por eso decidió también registrar este regreso a Tierra del Fuego. “Con eso construí parte de mi infancia y parte de la historia de mi mamá”, resumió.
El ingeniero Mario Félix Ferreyra aportó durante la conversación otra dimensión de la historia: cómo era la vida en aquellos campamentos petroleros y la importancia que tenían profesionales como el doctor Scavino. Ferreyra recordó que YPF no se limitaba a la explotación hidrocarburífera. Alrededor de sus trabajadores y familias existía toda una estructura comunitaria que incluía atención sanitaria, proveeduría, espacios deportivos, cine, pileta y diferentes servicios. “YPF era un poco la municipalidad de la ciudad”, graficó.
La atención de la salud ocupaba un lugar particularmente importante dentro de aquella organización, especialmente por las distancias, las condiciones de la época y las características propias de los campamentos. Ferreyra recordó además una concepción de empresa en la que el trabajador y su familia encontraban una estructura de acompañamiento que excedía ampliamente la relación laboral. “Se sentía protegido, se sentía cuidado, se sentía persona”, señaló.
Para el ingeniero, aquella YPF perseguía además un objetivo que iba mucho más allá de obtener rentabilidad: producir petróleo y desarrollar la industria como herramientas para contribuir al crecimiento de la Argentina. Ese modelo, sostuvo, también favoreció el arraigo de numerosas familias que terminaron eligiendo Tierra del Fuego para construir definitivamente sus vidas.
Carlos Mansilla explicó que el encuentro con Érica y Martina pudo concretarse a partir del contacto establecido durante su viaje y de la intervención de Hugo Orosco, quien facilitó la comunicación con los ex trabajadores de YPF. A partir de allí comenzó una recorrida que terminó convirtiéndose en un verdadero viaje por la memoria.
Para la Agrupación TF-1, recibir a descendientes de quienes formaron parte de aquella historia posee un significado especial. Mansilla explicó que mantienen la tradición de entregar un certificado y dos pines: uno correspondiente a YPF y otro a la propia Agrupación TF-1. El emblema de la agrupación contiene el negro representativo del petróleo y el amarillo del gas, junto con la identificación de YPF. El objetivo es mantener viva la memoria de quienes trabajaron en Tierra del Fuego y reivindicar especialmente el legado del general Enrique Mosconi, así como la historia de aquellos trabajadores que hicieron posible el desarrollo petrolero fueguino. La denominación TF-1 remite precisamente al histórico pozo asociado al descubrimiento de hidrocarburos en la provincia.
En los estudios de Radio Universidad llegó finalmente uno de los momentos más emotivos. Érica y Martina recibieron los diplomas y pines de manos de quienes representan actualmente aquella memoria ypefiana. Para Érica, que había llegado a Tierra del Fuego pensando fundamentalmente en reencontrarse con los lugares de su infancia, la recepción superó cualquier expectativa.
“No llegamos acá imaginando que íbamos a encontrarnos con todo esto”, reconoció. Y entonces dejó una reflexión que terminó sintetizando el sentido de toda la jornada: “Creo que en parte es descubrir que somos parte de una familia que no conocíamos. Estoy realmente muy agradecida y me emociona un montón formar parte y ser parte de esto y poderlo compartir con mi hija”.
Desde la Agrupación TF-1 la respuesta fue igualmente sencilla: ellas ya pertenecían a esa familia porque su padre y abuelo había sido parte de ella. Mario Félix Ferreyra resumió ese sentimiento al señalar la felicidad que representa para los antiguos trabajadores poder estrechar nuevamente la mano y abrazar a un familiar de un compañero de YPF.
Treinta y cinco años después, Érica volvió al campamento, caminó nuevamente por Cabo Domingo y compartió aquellos paisajes con su hija. Martina, mientras tanto, pudo finalmente poner lugares, caminos y paisajes reales a las historias que había escuchado desde niña. Y ambas encontraron algo que no estaba previsto en el itinerario del viaje: una familia ypefiana que, más de tres décadas después, todavía las estaba esperando.
Adaptado de Radio Universidad