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Intolerancias alimentarias: no todo lo que te cae mal es una intolerancia

Muchos asocian hinchazón, gases o pesadez con intolerancias sin confirmar el diagnóstico. Especialistas explican las diferencias con alergias y otras causas digestivas comunes en Tierra del Fuego.

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Preguntas para llevar al médico
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Comer una porción de pizza y terminar con hinchazón, tomar un café con leche y sufrir gases o sentir pesadez después de un plato de legumbres son síntomas frecuentes que llevan a muchos fueguinos a autodiagnosticarse intolerancias alimentarias. Sin embargo, los especialistas advierten que no todo malestar digestivo responde a una intolerancia confirmada.

Según nutricionistas y gastroenterólogos consultados, la confusión entre síntomas digestivos comunes y verdaderas intolerancias es cada vez más frecuente, especialmente en una provincia donde la dieta habitual incluye lácteos, harinas y comidas abundantes para enfrentar el frío.

"Muchos pacientes llegan convencidos de que tienen intolerancia a la lactosa o al gluten porque les duele la panza después de comer ciertos alimentos, pero muchas veces se trata de hábitos alimentarios, estrés, síndrome de intestino irritable o simplemente comer demasiado rápido", explicó la licenciada en Nutrición María Laura González, del Hospital Regional de Río Grande.

La intolerancia a la lactosa, una de las más diagnosticadas, ocurre cuando el organismo no produce suficiente lactasa para digerir el azúcar de la leche. Los síntomas clásicos son hinchazón, flatulencias, diarrea y dolor abdominal que aparecen entre 30 minutos y dos horas después de consumir lácteos. Pero no es lo mismo que una alergia a la proteína de la leche, que involucra al sistema inmune y puede generar reacciones más graves.

En Tierra del Fuego, donde el consumo de lácteos es alto por su disponibilidad y rol en la dieta invernal, muchos casos de molestias se resuelven simplemente con porciones más moderadas o combinando los alimentos con otros de digestión más lenta.

Otro diagnóstico en alza es la sensibilidad al gluten no celíaca, que genera síntomas similares a la celiaquía pero sin daño intestinal demostrable. Sin embargo, los médicos insisten en que eliminar el gluten de la dieta sin supervisión profesional puede llevar a deficiencias nutricionales innecesarias, algo especialmente riesgoso en niños y adolescentes de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.

"La pesadez después de las legumbres suele deberse a su alto contenido de fibra y oligosacáridos que fermentan en el intestino. Remojarlas bien, cocinarlas con bicarbonato o empezar con porciones pequeñas suele ser suficiente para mejorar la tolerancia", señaló González.

Los especialistas diferencian claramente intolerancia, alergia y otras patologías. Mientras las intolerancias generan malestares digestivos por deficiencias enzimáticas, las alergias pueden producir urticaria, hinchazón de labios o, en casos graves, shock anafiláctico. Por eso, ante síntomas repetidos, lo indicado es consultar al médico y realizar pruebas específicas como el test de hidrógeno espirado para lactosa o biopsias en casos de sospecha de celiaquía.

En la provincia, donde el acceso a ciertos estudios puede demorarse por la distancia geográfica, los profesionales recomiendan llevar un diario alimentario detallado durante al menos dos semanas antes de la consulta. Anotar qué se come, en qué cantidad, a qué hora y qué síntomas aparecen ayuda a los médicos a orientar mejor el diagnóstico.

Evitar el autodiagnóstico y las dietas restrictivas sin indicación profesional es clave. Muchas veces, el malestar se resuelve con cambios simples: masticar mejor, comer más despacio, reducir el consumo de ultraprocesados o manejar el estrés, que en el contexto fueguino también incide fuertemente en la salud digestiva.

Desde el Hospital de Tolhuin hasta los centros de salud de Ushuaia, la recomendación es unánime: consultar siempre con un especialista antes de eliminar grupos enteros de alimentos. Porque lo que hoy "te cae mal" podría tener una explicación mucho más sencilla que una intolerancia de por vida.

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