La vitamina D baja no debería ser normal en Tierra del Fuego
En la provincia, donde la exposición solar es limitada gran parte del año, la deficiencia de vitamina D es frecuente y afecta la salud ósea, muscular e inmunitaria. Especialistas recuerdan que la suplementación debe ser personalizada y no un hábito generalizado.
La deficiencia de vitamina D se ha vuelto tan habitual en Tierra del Fuego que muchos la consideran casi normal. Sin embargo, especialistas insisten en que no debería serlo y advierten sobre los riesgos que implica para la salud ósea, muscular e inmunológica de los fueguinos.
La vitamina D no solo es clave para la absorción de calcio y fósforo, sino que también interviene en el funcionamiento muscular, el sistema inmunitario y el equilibrio emocional. Cuando los niveles caen por debajo de lo recomendado, pueden aparecer debilidad muscular, dolores óseos y, a largo plazo, mayor riesgo de pérdida de masa ósea y fracturas.
En la provincia, la principal causa de esta deficiencia es la limitada exposición solar durante gran parte del año, especialmente en los meses de invierno. Aunque también se obtiene en pequeñas cantidades a través de alimentos como pescados grasos, huevos y productos fortificados, la síntesis cutánea sigue siendo la fuente principal para la mayoría de las personas.
Desde el Hospital Regional de Ushuaia y centros de salud de Río Grande y Tolhuin, los médicos remarcan que la suplementación no debe ser automática ni igual para todos. La dosis adecuada depende de los niveles detectados en sangre, la edad, la alimentación, el color de piel y el tiempo que cada persona pasa al aire libre. Un análisis de sangre es el único modo confiable de saber si hace falta intervenir.
La deficiencia prolongada no solo afecta a adultos mayores. Niños, adolescentes y trabajadores que pasan muchas horas en ambientes cerrados —como empleados de fábricas del parque industrial de Río Grande o del sector público— también están expuestos. En mujeres posmenopáusicas el riesgo de osteoporosis se incrementa notablemente si los niveles permanecen bajos durante años.
Aunque el tema suele pasar desapercibido frente a otras preocupaciones sanitarias de la provincia, como el gas invernal o el acceso a medicamentos, las autoridades sanitarias recomiendan incluir la medición de vitamina D dentro de los controles anuales, sobre todo en pacientes con factores de riesgo.
Cuidar los niveles de esta hormona —porque en realidad actúa más como una hormona que como una simple vitamina— forma parte de la prevención básica. Salir al aire libre en los horarios en que el sol es más efectivo, aunque sea por pocos minutos, mantener una alimentación equilibrada y consultar al médico antes de comenzar cualquier suplemento son las recomendaciones centrales para los fueguinos.
En un contexto donde el costo de vida y el acceso a la salud siguen siendo temas sensibles, prestar atención a un nutriente tan estratégico como la vitamina D puede evitar complicaciones futuras y mejorar la calidad de vida de miles de habitantes de las tres ciudades fueguinas.