Lo único argentino en toda la cadena es el pez: el fuerte diagnóstico de un ingeniero fueguino sobre la pesca
Ariel Luján Giamportone cuestionó el modelo extractivo de Tierra del Fuego, alertó sobre la fuerte dependencia tecnológica y señaló que la provincia pierde gran parte del valor agregado de sus recursos pesqueros.
El ingeniero pesquero Ariel Luján Giamportone, un profesional con años de experiencia en la industria fueguina, lanzó un diagnóstico duro sobre el modelo extractivo vigente en la provincia y en el país: “Lo único argentino en toda la cadena es el pez”.
En una entrevista con El Diario de Tierra del Fuego, Giamportone cuestionó la fuerte dependencia tecnológica, la escasa industrialización local y el hecho de que gran parte del valor agregado generado por los recursos pesqueros termine escapando de la provincia. El especialista, que ha trabajado tanto en el sector público como en el privado, advirtió que el actual esquema beneficia principalmente a actores externos y deja a Tierra del Fuego en un rol de mero proveedor de materia prima.
“Hay algo paradigmático en Tierra del Fuego: nuestro modelo pesquero es netamente exportador. Todo lo que se captura en altura termina en contenedores refrigerados rumbo a Europa o Asia sin casi ningún procesamiento local”, explicó el ingeniero. Según sus palabras, la merluza negra, la merluza de cola, el langostino y la vieira generan empleo en la captura, pero muy poco en la transformación y mucho menos en la comercialización final.
El profesional fueguino detalló que la mayoría de los barcos que operan en la Cuenca Austral son de bandera extranjera o tienen capitales mayoritariamente foráneos. Además, los equipos de pesca, los sistemas de procesamiento a bordo y hasta los contenedores refrigerados provienen de proveedores europeos o asiáticos. “La tecnología, los repuestos, la ingeniería y hasta el financiamiento son importados. Lo único que ponemos los argentinos es el recurso natural”, sintetizó.
Giamportone señaló que esta situación se repite en toda la cadena de valor. “Desde el muelle de Ushuaia o el de Río Grande hasta el supermercado de Madrid o el restaurante de Tokio, casi todos los eslabones intermedios están controlados por empresas extranjeras. La provincia captura el recurso, pero desaprovecha la oportunidad de generar empleo calificado en plantas procesadoras, en desarrollo de productos con valor agregado y en comercialización directa”.
El ingeniero recordó que Tierra del Fuego cuenta con ventajas comparativas únicas: cercanía a las zonas de pesca, un puerto con calado natural y una posición estratégica como gateway antártico. Sin embargo, lamentó que no se haya avanzado lo suficiente en políticas que fomenten la industrialización local y la soberanía tecnológica en el sector.
“El langostino argentino llega congelado a España, allí lo descongelan, lo pelan a mano porque sale más barato y lo reexportan como ‘gambas’ con mayor margen. Lo mismo ocurre con la merluza negra, que se procesa en plantas chinas o coreanas. Estamos regalando el valor agregado que podríamos generar acá, con mano de obra local y bajo estándares argentinos”, afirmó.
Giamportone también criticó la falta de una política pesquera integral a nivel provincial y nacional que priorice la transformación local. “Hablamos mucho de Malvinas y de soberanía, pero en la pesca seguimos dependiendo de capitales y tecnologías extranjeras. Es una contradicción que deberíamos resolver cuanto antes”.
El especialista propuso como camino posible la creación de incentivos fiscales para la instalación de plantas procesadoras de mayor complejidad, el impulso a la investigación aplicada en la UNTDF y la formación de técnicos y profesionales locales en tecnología pesquera. “Si no cambiamos el modelo, seguiremos siendo solo pescadores de materia prima para otros. Y el pez seguirá siendo lo único argentino en toda la cadena”, concluyó.
El diagnóstico de Ariel Luján Giamportone llega en un momento clave para la actividad pesquera fueguina, que representa una de las principales fuentes de empleo en la zona sur de la provincia y que enfrenta desafíos por la sostenibilidad de los stocks y la competencia internacional. Sus palabras invitan a un debate necesario sobre cómo retener mayor valor en Tierra del Fuego y reducir la dependencia externa en uno de los sectores estratégicos de la economía provincial.