Los servicios se consolidan como alternativa de autoempleo en Tierra del Fuego
Baja inversión, trabajo desde el hogar y demanda creciente impulsan los microemprendimientos. El cuidado y paseo de mascotas emerge como una de las opciones con mayor potencial en la provincia.
Los microemprendimientos de servicios ganan cada vez más terreno en Tierra del Fuego como vía de autoempleo y reconversión laboral. La posibilidad de arrancar con poca inversión, sin necesidad de local comercial ni personal a cargo y aprovechando la demanda local explican esta tendencia que se replica en las tres ciudades de la provincia.
Según datos nacionales, entre noviembre de 2023 y enero de 2026 más de 160.000 personas se inscribieron en el monotributo en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, el 21,6% de las personas ocupadas ya trabaja por cuenta propia, un indicador que también se observa en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, donde muchos vecinos optan por generar sus propios ingresos ante la dificultad para conseguir empleo formal.
Este fenómeno se enmarca en el avance global de la economía de servicios, que representa alrededor de dos tercios del PBI mundial. En la provincia, donde el turismo, la industria y el Estado son los principales generadores de trabajo, los servicios personales aparecen como una salida flexible para quienes buscan independencia económica o deben reinventarse.
Una de las actividades que más crece es el cuidado y paseo de mascotas. En la Argentina, el mercado de pet sitting se proyecta con una tasa de crecimiento anual del 11,6% entre 2025 y 2030. El cambio demográfico —con una caída de la natalidad y un aumento de los hogares que incorporan perros y gatos como miembros de la familia— explica parte de esta expansión.
En Ushuaia, por ejemplo, la cantidad de mascotas supera ampliamente la de niños pequeños, un fenómeno que se repite en Río Grande y Tolhuin. Esto genera oportunidades concretas para quienes deciden ofrecer paseos, cuidado temporal o grooming a domicilio. Según estimaciones, iniciar un servicio de paseos requiere una inversión inicial inferior a los $300.000, destinada principalmente a correas múltiples, pretales, bolsas recolectoras y transporte.
Los valores que se cobran por paseo en la provincia oscilan entre $6.000 y $11.000 según el tamaño del grupo y la duración. Un paseador que saca ocho perros por salida y realiza dos recorridos diarios puede alcanzar una facturación bruta diaria de entre $96.000 y $176.000, aunque los costos de traslado, seguros y alimentación deben deducirse de esa cifra.
“Es una actividad que se puede empezar desde casa y ajustar según la demanda. Muchos comienzan como complemento de otro ingreso y terminan dedicándose full time”, comentó una emprendedora consultada en Ushuaia que combina paseos con alojamiento temporal de mascotas.
Más allá del pet sitting, otros servicios personales como el cuidado de adultos mayores, el mantenimiento del hogar, la organización de espacios o la reparación de artefactos también muestran dinamismo. En Río Grande, donde la industria electrónica atraviesa ciclos de suspensiones, varios exoperarios optaron por reconvertirse en oficios que requieren capacitación corta y poca inversión.
En Tolhuin, el perfil más rural y familiar favorece servicios vinculados al cuidado de jardines, mantenimiento de viviendas y paseos en zonas cercanas al lago Fagnano.
El crecimiento del trabajo por cuenta propia plantea nuevos desafíos para las intendencias y la provincia. Desde el punto de vista impositivo, el monotributo se consolida como la herramienta principal de formalización, aunque muchos emprendedores reclaman mayor acompañamiento en capacitación, acceso al crédito y promoción.
Para el vecino fueguino, estos microemprendimientos representan una forma concreta de enfrentar la presión sobre el bolsillo y la búsqueda de autonomía. Ya no se trata solo de “changas”: cada vez más se convierten en verdaderas unidades económicas que generan ingresos estables y, en algunos casos, hasta la posibilidad de sumar colaboradores.
El fenómeno, que se acelera en todo el país, tiene en Tierra del Fuego un color local: combina la necesidad de ingresos con la identidad de una provincia donde el turismo y los servicios ligados al bienestar (de personas y mascotas) tienen cada vez más peso.