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MAK Plast SRL impulsa la economía circular en Tierra del Fuego y cuestiona el modelo lineal

La empresa radicada en Río Grande avanza con procesos de reciclado de plásticos que cierran el ciclo de materiales, reducen residuos y generan empleo local. El caso deja en evidencia las limitaciones del esquema de producción y descarte tradicional.

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Más de 100 ECOpuntos distribuidos en Río Grande para reciclar residuos
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La empresa MAK Plast SRL, radicada en el parque industrial de Río Grande, está implementando un modelo de economía circular que transforma residuos plásticos en materia prima reutilizable, marcando un punto de inflexión en la gestión ambiental de la provincia.

Fundada hace más de una década, la compañía procesa anualmente cientos de toneladas de plásticos postconsumo y postindustrial que, de otro modo, terminarían en basurales o vertederos. El proceso incluye clasificación, lavado, trituración y extrusión para obtener pellets de alta calidad que regresan a la cadena productiva local, principalmente en el sector electrónico y de envases.

Según los datos que maneja la firma, cada tonelada reciclada evita la emisión de aproximadamente 1,5 toneladas de CO₂ equivalentes y reduce el consumo de petróleo virgen en un 70 por ciento. Estos números adquieren relevancia en un territorio como Tierra del Fuego, donde el tratamiento de residuos representa un desafío logístico y económico por las distancias y el clima.

El contraste con el modelo de producción lineal es evidente. El esquema tradicional —extraer, fabricar, usar y descartar— genera en la provincia volúmenes crecientes de basura que los municipios de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin deben gestionar con presupuestos acotados. MAK Plast demuestra que es posible cerrar el ciclo, transformando un costo ambiental en una oportunidad económica.

La empresa emplea a más de 40 trabajadores fueguinos, muchos de ellos capacitados en oficios vinculados al reciclaje y la clasificación de materiales. Esto contribuye a diversificar la matriz laboral más allá de la electrónica amparada por la Ley 19.640, uno de los ejes históricos de la economía provincial.

Desde la Gobernación se viene impulsando en los últimos años la actualización normativa para facilitar este tipo de iniciativas. La reforma a la ley de residuos peligrosos y la incorporación de incentivos para la reutilización de materiales figuran entre las líneas de trabajo que se discuten en la Legislatura provincial.

En paralelo, MAK Plast mantiene convenios con cooperativas de recuperadores urbanos y con grandes generadores de residuos plásticos del sector industrial. Estos acuerdos aseguran un flujo constante de materia prima y permiten trazar el recorrido de cada lote, un requisito cada vez más exigido por compradores internacionales y por las normas de sustentabilidad corporativa.

El impacto local es concreto. Los municipios reducen la presión sobre sus rellenos sanitarios y las industrias fueguinas acceden a material reciclado a precios competitivos respecto del importado. Para el fueguino común, esto se traduce en menos basura en las calles, mayor conciencia ambiental y la posibilidad de vincularse a una cadena productiva que ya no depende exclusivamente de la coparticipación federal ni de los ciclos de la industria electrónica.

Expertos consultados coinciden en que Tierra del Fuego tiene condiciones únicas para profundizar este camino: un parque industrial consolidado, normativa provincial en materia ambiental y la necesidad de generar empleo que no esté atado únicamente a los regímenes promocionales. MAK Plast se presenta como caso testigo de que la transición es viable.

Las próximas metas de la empresa incluyen ampliar su capacidad de procesamiento a 800 toneladas anuales y certificar normas ISO de gestión ambiental y de huella de carbono. Si se cumplen, el modelo podría replicarse en Tolhuin y Ushuaia, donde la generación de residuos plásticos crece por el turismo y el consumo urbano.

El viejo modelo lineal, que durante décadas dominó la lógica productiva fueguina, queda así bajo la lupa. Cada kilo de plástico que MAK Plast reintegra al circuito productivo representa un paso concreto hacia una economía que ya no se permite el lujo de desperdiciar recursos en el confín del país.

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