Otro adelanto de coparticipación: $45.000 millones para una caja bajo fuerte presión
El Gobierno de Gustavo Melella podrá disponer en octubre de hasta 45 mil millones de pesos en concepto de adelanto de coparticipación. Los fondos deberán devolverse con una tasa nominal anual del 15% y serán descontados directamente de los envíos futuros.
El Gobierno provincial de Tierra del Fuego recibirá durante octubre un adelanto de coparticipación por hasta 45.000 millones de pesos, según confirmó el Ejecutivo fueguino. Se trata de una asistencia financiera que no implica recursos extraordinarios ni gratuitos: la provincia deberá reintegrar el monto con una tasa de interés nominal anual del 15% y la Nación podrá descontar directamente los fondos de las próximas remesas de coparticipación.
La medida llega en un contexto de fuerte presión sobre las cuentas públicas provinciales. En las últimas semanas se han multiplicado las quejas de proveedores que denuncian demoras de varios meses en los pagos, prestadores de servicios con deudas acumuladas y oficinas públicas que enfrentan problemas operativos por falta de conectividad y recursos básicos.
Desde los municipios también se elevan reclamos por transferencias pendientes. Los intendentes de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin vienen insistiendo en la necesidad de que la provincia cumpla con los compromisos de coparticipación municipal, un recurso clave para el pago de salarios y el mantenimiento de servicios en las tres ciudades.
El mecanismo de adelanto de coparticipación es utilizado con frecuencia por las administraciones provinciales en momentos de tensión fiscal. En este caso, el acuerdo establece que los 45.000 millones se acreditarán en octubre y que el reintegro se efectuará de manera automática desde Nación, sin necesidad de trámites adicionales. El panorama fiscal de Tierra del Fuego se complica además por la evolución de la recaudación nacional y los recortes en transferencias discrecionales. La coparticipación representa la principal fuente de ingresos provinciales y cualquier variación en su flujo impacta directamente en la capacidad de pago del Estado fueguino.
Desde la oposición y sectores sindicales se viene advirtiendo sobre el riesgo de un endeudamiento creciente. Aunque el adelanto no se contabiliza como deuda nueva en términos formales, el pago de intereses y la reducción futura de recursos coparticipables terminan afectando el presupuesto de los próximos meses.
En paralelo, los municipios continúan negociando con el Gobierno provincial para recibir los montos adeudados. En Río Grande, donde la actividad industrial y el empleo son centrales, la falta de transferencias complica el pago de obras y servicios básicos. En Ushuaia, el foco está puesto en el mantenimiento del puerto y la hotelería de cara a la próxima temporada de cruceros. Tolhuin, por su parte, reclama recursos para obras de infraestructura en el corazón de la isla.
El adelanto de 45.000 millones se suma a otros giros similares que la provincia ha recibido en los últimos meses. Según datos oficiales, el monto total de adelantos acumulados en 2026 supera ya los 120.000 millones, lo que refleja la magnitud del desajuste entre ingresos y gastos corrientes.
Desde la Casa de Gobierno se insiste en que se está trabajando para ordenar las cuentas y reducir la dependencia de estos adelantos. Sin embargo, hasta ahora no se han anunciado medidas concretas de ajuste o reestructuración del gasto que permitan revertir la tendencia.
El próximo envío de coparticipación, ya descontado el adelanto, llegará con una merma significativa. Eso obligará a la provincia a priorizar gastos y, probablemente, a postergar nuevamente el pago a proveedores y prestadores. La tensión en la caja provincial, por ahora, no parece tener alivio a la vista.