Malvinas Y Antártida

Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sin duda lo son

La respuesta del Gobierno británico a la exhibición de la bandera de Malvinas por parte de los jugadores argentinos tras vencer a Inglaterra generó un fuerte repudio en Tierra del Fuego. Veteranos y autoridades provinciales reafirmaron que la soberanía sobre el archipiélago es irrenunciable y forma parte de la identidad fueguina.

Publicado el 16 de julio de 2026, 19:55 hs

Jugadores argentinos celebrando con bandera de Malvinas tras victoria contra Inglaterra
Diario Prensa

La victoria de la selección argentina ante Inglaterra en la semifinal del Mundial de Fútbol volvió a poner sobre la mesa un tema que para los fueguinos nunca estuvo cerrado: la soberanía sobre las Islas Malvinas.

Tras el triunfo, varios jugadores exhibieron una bandera con el contorno de las islas y la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”. La respuesta del Gobierno británico no se hizo esperar y fue calificada de “lamentable” por diferentes sectores en la provincia más austral del país.

La portavoz del primer ministro Keir Starmer emitió una declaración que generó indignación: minimizó el gesto deportivo y pidió a la FIFA que investigue el episodio. Desde Ushuaia y Río Grande, la reacción fue inmediata y unánime.

El gobernador Gustavo Melella expresó que “puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sin duda lo son”. El mandatario fueguino recordó que la causa malvinera es política de Estado en Tierra del Fuego y que ningún gesto simbólico cambiará la convicción de los habitantes del extremo sur.

Por su parte, el Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Río Grande repudió la respuesta británica y la calificó de “provocación innecesaria”. “Nuestros chicos llevaron al campo de juego lo que sentimos todos los días: que las islas fueron, son y serán argentinas”, señalaron a través de un comunicado.

El episodio revive un debate que trasciende el deporte. Para los fueguinos, Malvinas no es una efeméride del 2 de abril ni un reclamo lejano. Es parte de la identidad provincial, de la bicontinentalidad que define a Tierra del Fuego y de la memoria viva de quienes combatieron en 1982.

La Base Naval Integrada que se proyecta en Ushuaia y el Polo Logístico Antártico Ushuaia-Petrel refuerzan esa presencia argentina en el Atlántico Sur. Los veteranos consultados coinciden en que cada vez que un deportista argentino lleva la bandera de Malvinas al mundo, se cumple con el mandato de “honrar la memoria de los caídos” y recordar que la cuestión sigue abierta en foros internacionales.

Desde la Legislatura provincial, legisladores de diferentes bloques coincidieron en apoyar una declaración de repudio a la postura británica. “No es un tema de fútbol, es un tema de soberanía territorial que afecta directamente a nuestra provincia”, sostuvo la diputada provincial por Ushuaia.

El reclamo argentino ante Naciones Unidas por una solución pacífica y negociada al diferendo mantiene su vigencia. Mientras tanto, en las escuelas de la provincia se sigue enseñando la historia real de Malvinas, lejos de las narrativas coloniales que aún intentan imponerse desde Londres.

El gesto de los jugadores argentinos, lejos de ser un hecho aislado, se inscribe en una larga tradición: desde el “Gracias, Diego” con la camiseta albiceleste flameando en las islas hasta las múltiples muestras de apoyo de deportistas de distintas disciplinas. Para los fueguinos, cada una de esas banderas izadas en un podio o en un vestuario es un recordatorio de que la usurpación británica no tiene legitimidad.

En un año donde la agenda antártica y de recursos naturales del Atlántico Sur vuelve a tomar protagonismo, el episodio futbolístico sirve para recordar que Tierra del Fuego no solo es la provincia del fin del mundo, sino también la más cercana a las Malvinas y la que más siente en carne propia las consecuencias de la ocupación ilegal.

Mientras el balón sigue rodando en el Mundial, en el sur el reclamo permanece intacto. Porque para los fueguinos, como bien sintetizó el gobernador, las Malvinas no son un trofeo deportivo: son territorio nacional irrenunciable.

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