Quimey Carvajal, el riograndense de 9 años que se consagró campeón latinoamericano de ajedrez
El alumno de cuarto grado de la Escuela Nº 2 de Río Grande ganó el título Sub-10 en el torneo disputado en La Falda, Córdoba. Acompañado por su papá, contó cómo empezó a los siete años y el esfuerzo que sostiene para llegar a la cima.
Río Grande se despertó este domingo con la noticia de un nuevo talento fueguino que brilla a nivel internacional. Quimey Carvajal, un niño de apenas 9 años que cursa cuarto grado en la Escuela Nº 2, se coronó campeón latinoamericano de ajedrez en la categoría Sub-10.
El torneo se disputó durante la última semana en La Falda, Córdoba, donde el pequeño riograndense demostró su dominio sobre el tablero frente a competidores de varios países de la región. Tras la consagración, Quimey y su papá, José Carvajal, dialogaron con AIRE LIBRE FM y contaron los detalles de esta hazaña que ya es motivo de orgullo en toda la provincia.
Quimey relató que empezó a jugar ajedrez a los siete años, casi por casualidad, pero que rápidamente se enamoró del juego. "Al principio era para divertirme, pero después vi que podía ganar y me puse a entrenar más en serio", explicó con la naturalidad de un chico de su edad. Su papá, que lo acompaña en cada paso, detalló el riguroso camino de preparación que sostienen juntos: clases virtuales con entrenadores especializados, análisis de partidas clásicas y mucho estudio de aperturas y finales.
El título conseguido en Córdoba no es el primero para Quimey, quien ya acumula varios logros a nivel nacional. Sin embargo, este campeonato latinoamericano marca un antes y un después, porque lo posiciona entre los mejores de la región en su categoría. Desde Río Grande, donde el ajedrez viene ganando terreno en escuelas y clubes, esta victoria se celebra como un ejemplo de que el talento fueguino puede competir de igual a igual con cualquiera.
José Carvajal destacó el apoyo recibido de la comunidad y de algunos sponsors locales que ayudaron con los gastos del viaje. "Es un deporte que requiere mucha dedicación y recursos; sin ese respaldo no sería posible", señaló. Además, ambos coincidieron en que el ajedrez les enseñó valores como la paciencia, la concentración y el respeto por el rival, lecciones que Quimey ya aplica en su vida cotidiana y en la escuela.
En Tierra del Fuego, donde el deporte amateur muchas veces debe pelear contra la falta de infraestructura y el alto costo de los traslados, historias como la de Quimey funcionan como inspiración. El niño aseguró que su próximo objetivo es seguir creciendo y, quién sabe, representar al país en torneos mundiales. Mientras tanto, en Río Grande lo esperan con los brazos abiertos para festejarlo como se merece.
Desde la Liga de Ajedrez local y la Secretaría de Deportes provincial ya manifestaron su intención de reconocer el logro. Para muchos padres y docentes, este caso también pone en evidencia la importancia de detectar y acompañar tempranamente los talentos en disciplinas que no siempre tienen el mismo foco que el fútbol o el básquet.
Quimey Carvajal vuelve a casa con una medalla que pesa mucho más que su tamaño: es la prueba de que, con pasión y trabajo, un chico de cuarto grado de una escuela riograndense puede pararse en lo más alto del podio latinoamericano.