Río Grande celebra 105 años: el corazón industrial de Tierra del Fuego
La ciudad más poblada de la provincia cumple 105 años de su fundación. Desde su rol en la industria electrónica hasta su peso en la Cuenca Austral, Río Grande se proyecta como motor económico fueguino.
Río Grande cumplió este 11 de julio sus 105 años de vida institucional. La ciudad más poblada de Tierra del Fuego, con más de 80 mil habitantes según los últimos registros del INDEC, se consolidó como el eje industrial de la provincia y uno de los polos productivos más relevantes del extremo austral.
Fundada en 1920 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen, Río Grande nació como un enclave ganadero y misionero que rápidamente se transformó en puerto de exportación de lana y carne. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en la década de 1970 con la sanción de la Ley 19.640 de Promoción Industrial. Ese marco normativo permitió la radicación de plantas de electrónica de consumo que hoy emplean a miles de fueguinos y generan el grueso de las exportaciones provinciales.
Hoy el Parque Industrial de Río Grande nuclea a empresas como Mirgor, Newsan y BGH, que producen televisores, celulares, aires acondicionados y otros bienes bajo el régimen de incentivos fiscales. Según datos de AFARTE, el sector electrónico genera alrededor de 4.500 empleos directos solo en esta ciudad, cifra que se eleva a más de 7.000 si se incluye la cadena de valor local.
Pero Río Grande no vive solo de la industria electrónica. Su ubicación geográfica la convierte en puerta de entrada a la Cuenca Austral Norte, donde operan yacimientos de gas y petróleo que son vitales para el suministro de “gas invernal” a todo el país. Total Austral, con sus plataformas en la costa norte, y otras operadoras han invertido fuertemente en los últimos años, beneficiadas también por el RIGI aprobado a nivel nacional.
El proyecto Fénix, que permitirá incrementar la producción de gas natural en la plataforma continental, tiene un impacto directo en la economía local. Desde la cámara empresaria local se estima que cada millón de metros cúbicos diarios adicionales de gas representa decenas de puestos de trabajo indirectos en servicios, logística y mantenimiento en Río Grande.
En paralelo, la ciudad mantiene un vínculo histórico con el sector pesquero. Aunque el puerto de Ushuaia concentra gran parte de la actividad de langostino y merluza negra, Río Grande alberga plantas procesadoras y es base de la flota que opera en el Atlántico Sur. Las regalías pesqueras y los acuerdos CITC siguen siendo fuente de recursos y empleo estacional en la zona norte de la isla.
El 105° aniversario encuentra a Río Grande ante varios desafíos. La posible modificación o caducidad del subrégimen industrial en 2032 genera incertidumbre entre los trabajadores y los gremios como UOM y AEF. Al mismo tiempo, la transición energética global abre oportunidades en materia de energías renovables: el potencial eólico de la costa norte es uno de los más altos del país y ya existen estudios preliminares para la instalación de parques eólicos que podrían complementar la matriz energética local.
Desde el municipio se viene trabajando en un plan estratégico que busca diversificar la matriz productiva sin descuidar los sectores tradicionales. La reconversión de parte del parque industrial hacia la fabricación de componentes para energías limpias y el fortalecimiento de la industria del conocimiento son algunas de las líneas que se discuten en los encuentros sectoriales.
“Río Grande no es solo una ciudad, es el motor que mueve la economía de toda la provincia”, señaló el intendente en el acto central realizado en la plaza principal. El evento contó con la presencia de autoridades provinciales, representantes de AFARTE y delegados sindicales, quienes coincidieron en la necesidad de defender los puestos de trabajo y atraer nuevas inversiones.
Mirar los 105 años de Río Grande es, entonces, mucho más que una efeméride. Es reconocer que esta ciudad, nacida como posta ganadera, se transformó en el corazón industrial y energético de Tierra del Fuego. Su futuro dependerá de la capacidad de sus actores —Estado, empresas, sindicatos y comunidad— para construir consensos que garanticen empleo de calidad, diversificación productiva y desarrollo sostenible en el extremo sur del continente.