Salmonicultura en el sur: empleo versus desigualdades e impactos ambientales
El sociólogo chileno Camilo Godoy advirtió en Ushuaia sobre los costos sociales y ambientales de la industria salmonera. Su análisis, basado en una investigación de maestría, trazó paralelismos con el modelo que se busca impulsar en Tierra del Fuego.
El sociólogo chileno Camilo Godoy visitó Ushuaia para exponer los resultados de su investigación de maestría sobre la salmonicultura en la Patagonia chilena. En un encuentro organizado en la capital fueguina, el especialista alertó que, si bien el sector genera puestos de trabajo, también profundiza desigualdades sociales, precariedad laboral e impactos ambientales graves.
Godoy, quien ha estudiado durante años las dinámicas de la industria en la región de Los Lagos y Aysén, sostuvo que el modelo de producción intensiva de salmón atlántico genera “empleo, pero también grandes injusticias”. Según su análisis, las empresas multinacionales concentran la mayor parte de las ganancias mientras los trabajadores enfrentan condiciones de alta rotación, bajos salarios relativos al costo de vida y riesgos ocupacionales.
Durante su presentación, el investigador trazó un paralelismo directo con el interés que existe en Tierra del Fuego por desarrollar salmonicultura en aguas beagleanas. “El modelo es el mismo: se promete desarrollo económico y fuentes de trabajo, pero la experiencia chilena muestra externalidades negativas que luego recaen sobre las comunidades locales y el ecosistema”, señaló.
Uno de los puntos más cuestionados por Godoy es el impacto ambiental. La salmonicultura chilena ha sido señalada por contaminación de fondos marinos, uso intensivo de antibióticos y escapes masivos de peces que afectan la fauna nativa. En Tierra del Fuego, donde se busca posicionar a la provincia como un polo productivo limpio, estos antecedentes generan preocupación entre ambientalistas y sectores productivos tradicionales como la pesca artesanal.
En el plano laboral, el sociólogo detalló que la industria salmonera en Chile registra una alta tasa de accidentes, jornadas extenuantes en centros de cultivo alejados y una fuerte feminización de la precariedad en las plantas de proceso. “Muchas veces el empleo que se genera es inestable y no alcanza para cubrir las necesidades básicas en zonas donde el costo de vida es elevado, como ocurre en el extremo sur”, explicó.
Godoy también hizo hincapié en la concentración de poder. Grandes grupos económicos controlan la cadena productiva, desde los smolt hasta la exportación, dejando poco margen para proveedores locales o cooperativas de pescadores. Este esquema, advirtió, puede replicarse en la Argentina si no se establecen regulaciones estrictas desde el inicio.
La visita del académico chileno se da en un momento en que el gobierno provincial y algunos actores privados exploran la posibilidad de instalar granjas salmoneras en el Canal Beagle. Desde el Ejecutivo se argumenta que la actividad podría diversificar la matriz productiva y generar cientos de puestos directos e indirectos, especialmente en Ushuaia y Tolhuin.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas y parte del sector turístico han manifestado su rechazo. Consideran que la salmonicultura es incompatible con la imagen de “fin del mundo limpio” que se vende a los cruceros que llegan al puerto local y con la preservación del Parque Nacional Tierra del Fuego.
Camilo Godoy recomendó que, antes de avanzar, Tierra del Fuego realice un estudio exhaustivo de las lecciones aprendidas en Chile. “No se trata de rechazar toda actividad económica, sino de evitar repetir errores que después son muy costosos de reparar, tanto en lo social como en lo ecológico”, concluyó.
La exposición del sociólogo fue organizada por centros de estudio locales y contó con la presencia de concejales, representantes de sindicatos y miembros de ONG ambientales. El debate sobre la salmonicultura promete seguir ocupando espacio en la agenda provincial durante los próximos meses.