Terremotos en Venezuela: NASA estima 59 mil edificios dañados o destruidos
Un análisis experimental de la agencia espacial estadounidense reveló que el doble sismo del 24 de junio habría afectado gravemente a casi 59 mil construcciones en la región impactada. Aunque el dato es preliminar, alerta sobre la magnitud del desastre en un país con infraestructura vulnerable.
Un doble terremoto sacudió Venezuela el pasado 24 de junio y, según una primera evaluación experimental rápida realizada por la NASA, habría dejado alrededor de 58.870 edificios dañados o completamente destruidos en la región afectada.
El dato surge de un relevamiento satelital y modelado numérico que la agencia espacial estadounidense utiliza para estimaciones iniciales de desastres. Aunque se trata de una aproximación experimental y aún no validada en terreno, ofrece una escala preocupante del impacto en un país donde la infraestructura ya presenta serias falencias por años de desinversión.
Los sismos, de magnitudes que superaron los 6 grados, se registraron en el norte del país, zona con actividad sísmica conocida pero que no contaba con planes de contingencia actualizados. Las autoridades locales aún no han brindado un balance oficial detallado de los daños estructurales, lo que genera mayor incertidumbre entre la población afectada.
Según el informe preliminar de la NASA, la mayoría de las construcciones dañadas corresponderían a viviendas unifamiliares y edificios de baja altura, muchos de ellos construidos con materiales precarios o sin los refuerzos antisísmicos adecuados. Esto coincide con lo que vienen denunciando organizaciones de ingenieros y arquitectos venezolanos desde hace años.
El relevamiento satelital también detectó daños en rutas, puentes y algunas instalaciones críticas, aunque todavía no hay un desglose por tipo de estructura ni por estado (dañado irreparable, parcialmente habitable o colapsado). Los expertos advierten que el número final podría variar una vez que se realicen las inspecciones en terreno.
Desde Tierra del Fuego, donde los fueguinos conocen de cerca los desafíos de construir en zonas de riesgo sísmico y climático extremo, este tipo de eventos recuerdan la importancia de normativas actualizadas y planes de prevención. En Venezuela, la emergencia se suma a una crisis humanitaria prolongada que dificulta aún más la respuesta inmediata y la reconstrucción.
Organismos internacionales como la ONU y la Cruz Roja ya se encuentran evaluando el alcance real del desastre para coordinar ayuda. Mientras tanto, familias enteras permanecen en refugios improvisados o a la intemperie, a la espera de que las cifras preliminares se transformen en un plan concreto de asistencia.
La evaluación de la NASA se basa en algoritmos que comparan imágenes satelitales previas y posteriores al evento, combinados con datos de población y tipología edilicia. Es una herramienta cada vez más usada en desastres de gran escala, aunque sus autores siempre aclaran que se trata de una estimación inicial que debe ser contrastada con trabajo de campo.
Hasta el momento no se han reportado cifras oficiales de víctimas fatales actualizadas, pero los hospitales de la zona se encuentran colapsados y con falta de insumos, según denuncias de personal sanitario que llega a través de redes sociales y medios independientes.
El doble sismo del 24 de junio se convierte así en uno de los eventos sísmicos más destructivos de los últimos años en Venezuela, y su impacto edilicio -casi 59 mil construcciones- pone en evidencia la vulnerabilidad de un país que, más allá de la emergencia, necesita reconstruir no solo paredes sino también capacidades institucionales para enfrentar estos desafíos.