Una puerta mal cerrada puede convertirse en una trampa en movimiento
Un descuido en el cierre de las puertas del vehículo puede derivar en un accidente de tránsito en segundos. Un caso reciente en la provincia volvió a alertar sobre este riesgo que suele pasar inadvertido.
Un descuido que puede terminar en tragedia. Un caso reciente en Tierra del Fuego volvió a poner en evidencia un riesgo que muchas veces pasa inadvertido: las consecuencias que puede generar una puerta que no queda correctamente trabada y se abre mientras el vehículo circula.
Según los datos que maneja la Agencia Provincial de Seguridad Vial, este tipo de incidentes, aunque no son los más frecuentes, pueden comprometer seriamente la integridad del conductor, los pasajeros y hasta a otros usuarios de la vía. En apenas segundos, una puerta entreabierta genera una resistencia aerodinámica que obliga al conductor a realizar maniobras bruscas para recuperar el control, con el riesgo adicional de que algún ocupante pierda el equilibrio o sea proyectado hacia afuera.
El episodio registrado la semana pasada en la ruta provincial que une Río Grande con Tolhuin involucró a un utilitario que circulaba con una de las puertas traseras mal cerrada. Al tomar una curva a velocidad moderada, la puerta se abrió de golpe, lo que provocó que el vehículo invadiera el carril contrario. Si bien no hubo heridos de gravedad, el incidente obligó a la intervención de personal de la Policía Provincial y generó demoras en el tránsito.
Especialistas consultados explicaron que los mecanismos de cierre de las puertas de los automóviles modernos incluyen sensores y alarmas acústicas o luminosas que alertan al conductor. Sin embargo, estas alertas no siempre se activan si la puerta queda en una posición intermedia, es decir, “entreabierta” pero aparentemente cerrada. Esto ocurre con mayor frecuencia en vehículos con uso intensivo, como taxis, remises o camionetas de trabajo, donde las puertas sufren mayor desgaste.
Desde la Agencia Provincial de Seguridad Vial recordaron que la Ley de Tránsito provincial, en su artículo 78 inciso b, establece como infracción grave el circular con puertas mal cerradas o con elementos que sobresalgan del habitáculo. La multa prevista oscila entre 150 y 300 unidades de valor, lo que en la actualidad equivale a un monto significativo para el bolsillo del conductor.
“Muchas veces pensamos que la puerta está cerrada porque escuchamos el ‘clic’, pero si no se ejerce la presión suficiente o si hay algún obstáculo, el pestillo no encaja correctamente”, explicó un inspector de la APSV que pidió no ser identificado. Agregó que en invierno, con las prendas gruesas o cuando se llevan elementos voluminosos, es más común que ocurra este tipo de fallas.
Recomendaciones básicas para evitar el riesgo
Antes de iniciar la marcha, es aconsejable verificar visualmente que todas las puertas estén completamente cerradas. Una buena práctica es tirar de cada manija desde adentro una vez que todos los ocupantes estén ubicados. En vehículos con niños o mascotas, se recomienda el uso de los seguros de puertas infantiles y, en caso de duda, detener el vehículo en un lugar seguro para revisar.
Además, los mecánicos recomiendan revisar periódicamente el estado de los pestillos, bisagras y gomas de sellado, especialmente en los modelos más antiguos que circulan en la provincia. El frío extremo y el uso constante de sal en las calles durante el invierno aceleran el desgaste de estos componentes.
En el marco de la campaña de seguridad vial que se lleva adelante durante la primavera, las autoridades provinciales intensificarán los controles en los accesos a Ushuaia, Río Grande y Tolhuin. El objetivo es concientizar a los conductores sobre riesgos que, aunque parezcan menores, pueden derivar en consecuencias graves.
Para el fueguino que usa el auto a diario para ir al trabajo, llevar a los chicos al colegio o trasladar mercadería, este tipo de advertencias no son un detalle: forman parte de la rutina de manejo en una provincia donde las distancias son grandes y las condiciones climáticas cambian bruscamente. Una puerta bien cerrada no solo protege a los ocupantes, sino que evita multas, demoras y, lo más importante, accidentes evitables.