Malvinas Y Antártida

Veteranos y fueguinos repudian calificación de “país bananero” al reclamo por Malvinas

El economista Adrián Ravier generó indignación en Tierra del Fuego al tildar de “país bananero” el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. Veteranos de guerra y referentes locales recordaron que la causa es política de Estado y parte de la identidad bicontinental de la provincia.

Publicado el 18 de julio de 2026, 18:30 hs

La reciente declaración del economista Adrián Ravier, quien calificó a Argentina como un “país bananero” por mantener el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, generó un fuerte rechazo en Tierra del Fuego, donde la causa es vivida como parte central de la identidad provincial.

Ravier, en una entrevista reproducida por el medio HolaSalta, sostuvo que el litigio por las islas distrae al país de problemas más urgentes y utilizó un término peyorativo que remite a naciones inestables y sin peso internacional. La expresión provocó inmediato repudio entre veteranos de la guerra de 1982, autoridades provinciales y organizaciones civiles fueguinas.

“Malvinas no es un capricho ni una distracción; es una cuestión de soberanía territorial que Argentina mantiene desde hace 191 años y que se consolidó como política de Estado tras el conflicto bélico”, señaló a este medio el veterano de guerra Oscar Ramón, quien participó en las operaciones en Puerto Argentino. “Llamar ‘bananero’ a un país que defiende su integridad territorial es un agravio a los 649 compañeros caídos y a las familias que todavía esperan respuestas”, agregó.

Desde Ushuaia, la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas (AVGM) emitió un comunicado en el que califica las palabras de Ravier como “ignorantes y ofensivas”. “Quienes vivimos en el extremo sur sabemos que Malvinas, la Antártida y las islas del Atlántico Sur no son una anécdota histórica. Forman parte de nuestra geografía, de nuestra economía y de nuestra proyección bicontinental”, indicaron.

La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur es la única jurisdicción argentina que incluye explícitamente en su carta orgánica el reclamo de soberanía. El Polo Logístico Antártico que se está consolidando entre Ushuaia y la base Petrel, la Base Naval Integrada en construcción y el rol de la ciudad como gateway antártico refuerzan la centralidad estratégica de la causa.

Diputados provinciales de diferentes bloques coincidieron en repudiar el término utilizado. “Reducir la defensa de nuestro territorio a una caricatura colonialista demuestra un desconocimiento profundo de la historia y de la geopolítica del Atlántico Sur”, expresó la legisladora fueguina que preside la Comisión de Asuntos Malvinas en la Legislatura.

El rechazo no se limitó a los veteranos. Docentes, guías de turismo y referentes de pueblos originarios también manifestaron su disconformidad. “La soberanía sobre Malvinas es enseñada en las escuelas fueguinas como un valor irrenunciable. No es negociable ni puede ser banalizado por un análisis económico simplista”, indicó una educadora de la UNTDF.

Ravier no es la primera voz que, desde sectores liberales, cuestiona la relevancia del reclamo. Sin embargo, en Tierra del Fuego estas posiciones suelen ser leídas como una falta de comprensión del impacto simbólico, histórico y estratégico que tiene la cuestión para los habitantes del sur.

Desde el Centro de Veteranos de Río Grande, el presidente local recordó que cada 2 de abril y durante todo el año se realizan actividades que mantienen viva la memoria y el compromiso con la recuperación pacífica de las islas. “No pedimos que todos sean expertos en geopolítica, pero sí que respeten el dolor de un pueblo que perdió hijos defendiendo lo que considera suyo”, afirmó.

El episodio vuelve a poner en debate la necesidad de separar la crítica económica legítima de los agravios a cuestiones que forman parte del consenso nacional y provincial. En un contexto donde Argentina busca reforzar su presencia en el Atlántico Sur y la Antártida, descalificar el reclamo como “bananero” resulta, para los fueguinos, no solo inexacto sino profundamente hiriente.

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