Malvinas Y Antártida

The Guardian y las Malvinas: “No pueden ser británicas para siempre”

El prestigioso medio británico publicó un editorial que cuestiona la sostenibilidad de la posesión colonial sobre las islas y abre un debate en el Reino Unido. Desde Ushuaia, la nota es leída como un reconocimiento internacional a la legitimidad de la reclamación argentina.

Publicado el 18 de julio de 2026, 12:00 hs

El diario británico The Guardian publicó un editorial que sacudió las aguas del Atlántico Sur. Con el título que resume su posición central —“Las Malvinas no pueden ser británicas para siempre”— el medio de izquierda más influyente del Reino Unido cuestiona la lógica colonial que sostiene la presencia británica en las islas desde 1833.

El texto, que apareció en su edición digital y luego en papel, argumenta que la actual situación es insostenible a largo plazo. Reconoce el derecho de los kelpers a decidir su futuro, pero afirma que ese principio no puede usarse indefinidamente para bloquear cualquier negociación de soberanía con Argentina. “Mantener una base militar en una isla remota a 14.000 kilómetros de Londres no es una política exterior seria para el siglo XXI”, sostiene el editorial.

Desde Tierra del Fuego, la noticia fue recibida con atención y cierto optimismo medido. La provincia, que vive la causa malvinera como parte de su identidad bicontinental, ve en estas palabras un quiebre en el monolitismo mediático británico. “No es que The Guardian defienda la soberanía argentina, pero al menos reconoce que el statu quo es un anacronismo colonial”, señaló un veterano de Malvinas consultado por este medio.

El editorial llega en un momento clave. El gobierno de Javier Milei mantiene la reclamación de soberanía pero ha moderado el tono hacia Londres. Mientras tanto, el Reino Unido reforzó su presencia militar en el Atlántico Sur con la modernización de la base de Mount Pleasant y el despliegue de nuevos sistemas de defensa. La tensión diplomática nunca desapareció, aunque las visitas de cruceros y el comercio informal con las islas continúan.

Históricamente, The Guardian se ha mostrado más crítico con las políticas imperiales británicas que otros medios de la isla. Ya en 1982 se opuso a la guerra, aunque reconoció el derecho de autodeterminación de los habitantes. Cuarenta y tres años después, el diario vuelve sobre el tema con mayor crudeza: “El argumento de la autodeterminación es poderoso, pero no puede ignorar que los isleños son allí porque Gran Bretaña expulsó por la fuerza a la población argentina en 1833”.

En Ushuaia, donde funciona el Museo Malvinas y se prepara el Polo Logístico Antártico que también involucra la proyección hacia el Atlántico Sur, la publicación generó comentarios en veteranos y funcionarios. El presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Ushuaia, Carlos Águila, consideró que “todo lo que rompa el cerco de silencio británico es positivo, aunque venga de un solo diario”.

El editorial también menciona la posición de los países de la región. CELAC, Mercosur y la propia ONU han reiterado su apoyo a la reanudación de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido, tal como lo establece la resolución 2065 de la Asamblea General. The Guardian recuerda que el Comité de Descolonización de Naciones Unidas considera a las Malvinas como un caso colonial pendiente.

Desde la perspectiva fueguina, la nota refuerza la idea de que la causa malvinera no es solo un asunto del pasado ni una efeméride del 2 de abril. Es política de Estado, proyección bicontinental y parte esencial de lo que significa vivir en el extremo sur del país. La distancia geográfica con Buenos Aires no disminuye el compromiso provincial: las Malvinas están a 600 kilómetros de nuestras costas y forman parte de la misma plataforma continental.

Aunque el gobierno británico rechazó de inmediato cualquier posibilidad de discutir soberanía —reafirmando la posición histórica de “el deseo de los isleños es lo único que cuenta”—, el hecho de que un medio de la relevancia de The Guardian ponga en duda la eternidad del statu quo genera un precedente. En las redes sociales y en conversaciones de café en Río Grande y Ushuaia, la publicación se compartió con la mezcla de esperanza y realismo que caracteriza al sentir malvinero fueguino.

“Las islas no pueden ser británicas para siempre”, tituló el diario. Desde el fin del mundo, muchos coinciden. Falta saber cuándo y cómo se abrirá esa puerta que, según el editorial, tarde o temprano tendrá que abrirse.

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