Cultura

Viviana Torrado: una vida dedicada a enseñar y mantener vivas las raíces fueguinas

Desde su llegada a Río Grande en 1985, Viviana Torrado se convirtió en referente del folclore local. Su trayectoria en el Municipio y su actual trabajo con adultos mayores reflejan una pasión por la danza que comenzó a los seis años.

Publicado el 14 de agosto de 2026, 00:50 hs

Viviana Torrado: una vida dedicada a enseñar y mantener vivas las raíces fueguinas
Tiempo Fueguino

Viviana Torrado llegó a Río Grande en 1985 con una maleta llena de sueños y una pasión que le había nacido a los seis años: la danza. Dos años más tarde, en 1987, se incorporó al Municipio de Río Grande y desde entonces su nombre quedó ligado a la preservación del folclore y a la enseñanza como herramienta de encuentro comunitario.

Su historia es la de muchas fueguinas que eligieron la isla como hogar definitivo, pero con un sello propio: la convicción de que la danza no es solo arte, sino un espacio donde se transmiten valores, se fortalecen lazos y se mantienen vivas las raíces argentinas en el extremo sur del país.

“Empecé a los seis años en un taller de folklore en mi provincia natal. Nunca imaginé que esa niña que bailaba en una plaza terminaría dedicando su vida entera a esto”, cuenta Torrado con la calidez que la caracteriza. Esa semilla temprana se convirtió en profesión y en vocación.

Durante sus primeras décadas en el Municipio, Viviana se desempeñó en áreas de cultura y educación, organizando talleres, espectáculos y capacitaciones que llegaban a distintos barrios de Río Grande. Su trabajo no se limitó a los más chicos: siempre buscó incluir a todas las edades, convencida de que el folclore es un lenguaje intergeneracional.

Hoy, con una trayectoria de casi cuatro décadas en la ciudad, Torrado coordina talleres para adultos mayores. En esos encuentros semanales, los participantes no solo aprenden pasos de chacarera, zamba o malambo, sino que comparten historias, risas y, muchas veces, lágrimas de emoción al recordar su juventud o al conectar con una tradición que creían olvidada.

“La danza es un abrazo. Cuando un adulto mayor logra seguir el ritmo y se le ilumina la cara, siento que estamos haciendo patria desde Río Grande”, dice. Para ella, cada clase es una oportunidad de combatir el aislamiento, mejorar la movilidad y, sobre todo, reafirmar la identidad fueguina.

Su labor también se extendió a la formación de nuevos docentes y al acompañamiento de grupos de danza locales. Muchos de los profesores y bailarines que hoy llevan adelante el folclore en la ciudad pasaron por sus talleres o recibieron su asesoramiento.

En una provincia donde el viento y la distancia pueden hacer sentir lejanos los símbolos nacionales, Torrado insiste en que el folclore es una forma concreta de soberanía cultural. “No se trata solo de bailar bonito. Se trata de saber de dónde venimos, de honrar a los que nos precedieron y de dejarle a los que vienen una herencia viva”.

A pesar de los cambios políticos y de las distintas gestiones municipales que atravesó, su compromiso se mantuvo intacto. Actualmente sigue activa en el área de Cultura del Municipio de Río Grande, donde prepara nuevas propuestas para la segunda mitad de 2026, incluyendo un ciclo especial de danzas tradicionales con participación de veteranos de Malvinas y sus familias.

Su historia es un recordatorio de que las grandes trayectorias muchas veces se construyen con pasos pequeños, repetidos con amor durante décadas. En Río Grande, Viviana Torrado no solo enseña a bailar: enseña a sentir la tierra, a valorar la comunidad y a llevar con orgullo las raíces en cada movimiento.

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