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Brisighelli: “No somos dueños del muelle ni estamos obligados a pagar su mantenimiento”

El referente de la actividad turística en Ushuaia rechazó las auditorías de ANPYN sobre las empresas navieras y advirtió que el deterioro del muelle de catamaranes es consecuencia de 20 años de desinversión portuaria. Se acerca la temporada de cruceros y aún no hay definición operativa.

Publicado el 19 de agosto de 2026, 14:05 hs

Brisighelli criticó que ANPYN investigue a las empresas de catamaranes por el muelle deteriorado

El presidente de la Asociación de Navegantes y Prestadores de Servicios Turísticos de Ushuaia, Raúl Brisighelli, respondió con dureza al comunicado de la Administración Nacional del Puerto de Ushuaia y del Canal Beagle (ANPYN) en el que se anunció una investigación sobre el estado del muelle de catamaranes y se incluye a las empresas usuarias en la auditoría.

“No somos los dueños del muelle, ni estamos obligados a pagar el mantenimiento”, afirmó Brisighelli en declaraciones recogidas por Sur54. El empresario explicó que la única obligación contractual de las compañías es el pago mensual de la tasa de uso frecuente que cobra el puerto.

Según el referente, el comunicado de ANPYN resulta “bastante inentendible”. Entiende que se quiera determinar las causas del deterioro actual, pero cuestionó que se involucre a los usuarios en la pesquisa. “Es el mismo delirio que decir que alguien que tiene una ruta concesionada y cobra peaje quiere investigar la responsabilidad de los autos porque el pasto de la banquina está muy alto”, graficó.

Brisighelli recordó que el puerto cobra por el uso de sus instalaciones y, por lo tanto, es el responsable de su mantenimiento. Ironizó además que si se pretende investigar el cumplimiento de convenios de mantenimiento, la tarea será breve: “No hay ninguno”. Remitió a los acuerdos firmados por su padre antes de la provincialización de Tierra del Fuego, en la década del 90.

El empresario detalló que el sector ha presentado múltiples propuestas de solución que fueron rechazadas. En mayo último, ANPYN desestimó una oferta concreta para reparar el muelle. Recordó que en agosto de 2012, tras una fuerte tormenta del este que destruyó parte de la estructura, las empresas debieron costear la reparación sin que nadie reconociera luego esos gastos.

“Nos sacaron del muelle donde estábamos y nos mandaron al principal. Teníamos el problema de que no nos podían dar luz. Tuvimos que comprar 150 metros de sintenax y dárselos al puerto para que pudieran hacer la instalación, porque ellos tenían que hacer una licitación para comprar el cable”, relató.

Brisighelli se mostró especialmente molesto por la intención de auditar la cantidad de pasajeros declarada por cada empresa. “Eso sugiere, entre líneas, que las empresas te están estafando. Es una sugerencia de una actitud deshonesta. Es ofensivo directamente. Lo que más me molesta es que me traten de chorro”.

Explicó que la tasa la paga el pasajero, la empresa la cobra y la transfiere al puerto. La cifra de pasajeros queda registrada tanto en los libros de la Prefectura Naval como en los partes de radio que se emiten al zarpar. “Si quieren llevarlo al día, ponen a un tipo a escuchar la radio y que anote los pasajeros que lleva el barco. No tenemos necesidad de pijotear 5 mil pesos que pagan los pasajeros”, indicó.

El empresario cuestionó qué servicio recibe el pasajero a cambio de ese pago. “¿Qué hace el puerto con la plata que le cobra al pasajero? ¿Por qué le está cobrando? Por nada”, se preguntó.

La discusión se produce a menos de dos meses del inicio de la temporada de cruceros. Brisighelli estimó que entre el 15 y el 20 de octubre comenzarán los problemas operativos, ya que los catamaranes deberán abandonar el lugar donde amarran actualmente. “Nadie sabe dónde vamos a operar. Supuestamente van a sacar el dique hundido de la Armada y después tienen que reparar todos los daños. Eso lleva tiempo y no es fácil de recuperar”, advirtió.

Tras la ruptura ocurrida en abril, la punta del muelle quedó inoperable: unas diez columnas se cortaron por corrosión a la altura del intermareal. “Está en el aire. Se sostiene porque una de las columnas del fondo se mantuvo y sostiene la plataforma del tablero. Si se corta, todos se caen al agua”, describió.

Como solución inmediata propuso acortar el muelle, reemplazar las columnas corroídas por caños nuevos y soldarlas al tablero, tal como se ofreció en mayo. Sin embargo, reconoció que ninguna de estas obras se resuelve de un día para el otro.

Brisighelli remarcó que el puerto es provincial y la actividad turística es clave para la economía de Ushuaia. “Si es ‘o se hacen las cosas como queremos o prendemos fuego todo y todo el mundo pierde’, no me parece”, opinó. Señaló que el estado general del muelle refleja un problema de dos décadas de falta de mantenimiento y desinversión. “Hace 15 años atrás teníamos dos muelles de catamaranes y ahora no tenemos ninguno. Así avanzamos”, resumió.

El referente consideró que la intervención actual no es responsable de la génesis del problema, pero sí de la ausencia de soluciones concretas antes de la temporada. Advirtió que el mayor “despelote” lo tendrán las autoridades portuarias, que deberán manejar entre 200 y 300 pasajeros circulando por el espigón principal, una zona de seguridad restringida con constante movimiento de vehículos y operaciones de buques.

La falta de definición operativa genera incertidumbre tanto en el sector turístico como en la propia ANPYN, en un momento en que Ushuaia busca consolidarse como gateway antártico y principal puerto de salida de cruceros en la región.

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