La factura de gas ya consume más del 11% de la canasta básica en Tierra del Fuego
Un informe de la UNTDF revela que entre 2024 y 2026 el peso de la boleta de Camuzzi pasó del 1,74% al 11,13% de la Canasta Básica Total. El fuerte aumento del cargo fijo y los cambios en el régimen de Zona Fría agravan la presión sobre los hogares fueguinos.
El costo del gas natural se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las familias de Tierra del Fuego. Según un estudio elaborado por investigadoras de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), entre abril de 2024 y abril de 2026 el peso de la factura sobre la Canasta Básica Total pasó del 1,74% al 11,13%.
El informe, titulado “La Escalada del Fluido: análisis tarifario del gas natural, la desregulación mayorista y su impacto en los hogares fueguinos (2024-2026)”, fue realizado por el Observatorio Social, Político y Económico (OSPE) del Instituto de Cultura, Sociedad y Estado de la UNTDF. El trabajo compara facturas testigo de Camuzzi Gas del Sur correspondientes a abril de cada año, considerando distintas categorías de consumo y localidades de la provincia.
En abril de 2024 la factura promedio analizada era de 5.375 pesos, equivalente al 1,74% de la Canasta Básica Total que publica el Instituto Provincial de Investigaciones Estadísticas y Censos (IPIEC). Un año después, en 2025, el importe se elevó a 59.121 pesos y representó el 14,14% de esa canasta. En abril de 2026 la proporción se ubicó en el 11,13%. Aunque el porcentaje de 2026 es inferior al del año anterior, sigue muy por encima del nivel registrado en 2024.
Las autoras del estudio toman como referencia el 10% del presupuesto familiar destinado a energía para identificar situaciones de vulnerabilidad o pobreza energética. Superar ese umbral, como ocurre actualmente en la provincia, coloca a numerosos hogares en una situación de clara presión económica.
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la evolución del cargo fijo, componente que se abona independientemente del volumen de gas consumido. Entre 2024 y 2026 este concepto se multiplicó por 101 en la categoría R2-1, por 94 en R3-2 y por 59 en R3-1. Los incrementos más pronunciados se registraron precisamente en las categorías de consumo bajo y medio, lo que modifica la distribución del impacto tarifario entre los usuarios.
Esta dinámica resulta particularmente sensible en Tierra del Fuego, donde la calefacción no es un consumo fácilmente reducible. Las bajas temperaturas y las condiciones climáticas obligan a sostener niveles de calefacción necesarios para preservar la salud y la habitabilidad de las viviendas. Ante un aumento de la factura, las familias suelen recortar otros gastos esenciales como alimentos, vestimenta, transporte o salud.
El estudio también advierte que el incremento del cargo fijo limita la posibilidad de reducir el gasto mediante un menor consumo, ya que una parte importante de la boleta permanece fija sin importar el ahorro energético que se intente.
El informe analiza además las modificaciones al régimen de Zona Fría aprobadas por el Congreso el 24 de septiembre. La reforma introduce cambios en el alcance del beneficio: el descuento dejaría de aplicarse sobre determinados componentes como el cargo fijo, el transporte y la distribución. Además, el porcentaje de descuento sobre el precio del gas quedaría sujeto a decisiones del Poder Ejecutivo.
En la factura testigo utilizada por las investigadoras, la porción alcanzada por el descuento pasaría del 88% al 57%. Bajo el supuesto de que se mantuviera un descuento del 50% sobre el precio del gas, el informe calcula que el importe total podría aumentar entre un 27,5% y un 31,5%. Si el porcentaje fuera menor, el impacto sería aún mayor. Se trata de estimaciones construidas sobre supuestos tarifarios y no de un aumento ya aplicado de manera uniforme.
El documento plantea una contradicción estructural: Tierra del Fuego es una de las principales provincias productoras de gas del país, con importante actividad hidrocarburífera offshore, pero los hogares afrontan tarifas vinculadas a precios mayoristas que no guardan relación directa con los ingresos locales ni con la realidad productiva provincial.
Las investigadoras sostienen que el gas en la Patagonia austral no puede considerarse un bien prescindible, sino un servicio indispensable para la vida doméstica, la salud y la actividad cotidiana. La combinación de incrementos tarifarios, cambios en los subsidios y condiciones climáticas rigurosas genera mayor presión sobre los ingresos de los fueguinos.
Los resultados del trabajo de la UNTDF vuelven a poner en discusión cómo se distribuye el costo de un servicio esencial en una región donde la calefacción tiene un papel determinante. El desafío no se limita a cuánto cuesta el servicio, sino también a qué margen real tienen las familias para reducir su consumo sin comprometer las condiciones de habitabilidad.
En una provincia de temperaturas extremas, el impacto de las tarifas debe analizarse junto con los ingresos, las necesidades de calefacción y el alcance efectivo de los mecanismos de protección. La discusión sobre el régimen de Zona Fría y la evolución de los componentes tarifarios determinará, en buena medida, cuánto de esa carga seguirá recayendo sobre los hogares fueguinos.