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Cosentino debe explicar resultados concretos del alivio financiero del Banco Tierra del Fuego

El presidente del BTF informó asistencia a 1.144 clientes por $9.155 millones y una baja del 20% en la tasa de la Tarjeta Fueguina para más de 30.000 usuarios, pero no detalló cuántos regularizaron deudas ni el impacto real en las familias.

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BTF lanza esquema de alivio financiero que genera fuerte interés en Tierra del Fuego
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El Banco Tierra del Fuego anunció un paquete de alivio financiero que comprende la asistencia a 1.144 clientes por un total de $9.155 millones a través de consolidaciones, refinanciaciones y reordenamiento de deudas. La medida se suma a la reducción del 20% en la tasa de financiación de saldos de la Tarjeta Fueguina, con alcance a más de 30.000 usuarios.

Sin embargo, la comunicación oficial no brinda los datos necesarios para evaluar su efectividad real. No se informó cuántos de esos clientes lograron regularizar efectivamente sus compromisos, ni en qué medida se redujo el esfuerzo mensual que las familias deben realizar para cumplir con las cuotas. Tampoco se detalló el volumen de mora existente, la evolución de la cartera irregular ni el porcentaje de aprobaciones frente a las solicitudes recibidas.

Adrián Cosentino, presidente del BTF, tiene la obligación de ofrecer esa información con el mismo énfasis que se le da a la difusión de las medidas. Los fueguinos que necesitan reorganizar sus deudas requieren conocer plazos, intereses, costos y posibilidades reales de cumplimiento, no solo el monto global asistido.

Desde el punto de vista institucional, las refinanciaciones también benefician al banco al mejorar las chances de recuperación de créditos y contener el deterioro de su cartera. Por eso corresponde que se explique cuánto se espera recuperar con estas operaciones, cuál es el impacto de la morosidad en los resultados de la entidad y qué beneficios netos obtienen los clientes una vez aplicadas las medidas.

En paralelo, Cosentino ha sido protagonista de una activa agenda internacional. En las últimas semanas se difundieron gestiones en París con autoridades francesas, representantes de la OCDE y entidades financieras para explorar líneas de cooperación y crédito. Esas actividades, sin embargo, no incluyeron detalles sobre fondos obtenidos, plazos de disponibilidad ni compromisos concretos que reviertan en herramientas utilizables por quienes producen en la provincia.

Los fueguinos no pueden pagar sus deudas con fotos de Europa. Corresponde que el presidente del banco público informe cuánto costaron esas misiones, quién las financió, qué acuerdos se firmaron y en qué plazos se espera que generen resultados tangibles para Tierra del Fuego.

Otro reclamo que persiste en el sector comercial es el de los plazos de acreditación de las ventas con tarjeta. Los comerciantes necesitan previsibilidad sobre el dinero de sus operaciones diarias. Una gestión que se presenta como aliada del sector productivo debería dar respuestas concretas sobre los obstáculos operativos que puede resolver la entidad y sentarse con representantes de distintos rubros para revisar casos reales.

El cargo de presidente del Banco Tierra del Fuego no genera aplausos automáticos. Cada anuncio debe ser evaluado por sus resultados medibles y cada actividad institucional debe justificarse por su utilidad concreta para la comunidad. La próxima comunicación sobre el programa de alivio deberá incluir la cantidad de regularizaciones efectivas logradas, tiempos de respuesta y rechazos. Y la próxima rendición sobre la agenda internacional deberá precisar desembolsos y beneficios directos para la provincia.

Solo así los fueguinos podrán contrastar los anuncios con su propia situación económica y evaluar si la institución pública cumple su rol de acompañar a las familias y al sector productivo en un contexto de fuerte presión sobre los bolsillos.

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